Agentes de la UDEV de la Comisaría General de Policía Judicial han dado por concluido el rastreo de una finca en la periferia de Madrid en busca de los supuestos cuerpos sin vida de varias personas asesinadas a tiros y enterradas por una banda de chatarreros. Una denuncia de un preso portugués, que está recluido en la prisión pontevedresa de A Lama movilizó a más de 50 agentes de los servicios centrales. Varias unidades de la Unidad de Intervención Policial colaboran en las tareas de búsqueda que se han desarrollado durante varios días a partir del pasado 27 de octubre. El recluso contó a la policía que un individuo llamado Carlos había acabado con la vida de al menos seis hombres. Aseguró que habían sido tiroteados en la cabeza. En su denuncia fue más lejos. Indicó que el presunto autor de los homicidios era una persona que se dedicaba a la chatarra y que había matado de varios disparos a algunos enemigos. Los crímenes se habían producido en los últimos cuatro años. En su relato aportó detalles de algunos homicidios y explicó la forma en que el presunto autor se deshizo de ellos. Comentó cómo varios habían sido enterrados y otros arrojados en un pozo. La denuncia, que fue ratificada por un segundo recluso, tenía credibilidad, centró las pesquisas en una finca de San Fernando de Henares rodeada de chabolas en la que los agentes excavaron en un perímetro de más de cien metros próximo a la carretera que enlaza Alcalá, Torrejón y Mejorada del Campo. Tras dos días de intensa búsqueda no encontraron nada. Uno de los confidentes fue trasladado a Madrid por la policía para colaborar en la búsqueda. Éste les ayudó a localizar un pozo en cuyo fondo aparecieron restos de una escopeta y de cemento, pero ni rastro de los cadáveres, por lo que oportaron por abandonar la búsqueda. En fuentes policiales ya existe el convencimiento de que la denuncia fue una venganza.