Un tanto en la prolongación evita el desastre arlequinado ante el Arteixo
16 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Y, de súbito, el Arousa perdió la pelota, que es como si en la vida pierdes el norte. Sin la pelota no hay fútbol; sin ella lo más fácil es que te estrelles, no sepas qué hacer y todo sean malas decisiones. Sucedió entre el minuto veinte y el treinta de la primera parte y sera cuestión del cuerpo técnico arlequinado averiguar los motivos. Averiguar por qué un equipo que había comenzado el partido con las ideas muy claras, buscando el juego por la bandas, combinando, ofreciéndose... de repente dimitió y le dejó el norte, es decir, la pelota, al rival durante el último tramo de la primera mitad.
Hasta entonces, el Arousa se había mostrado muy superior y había practicado el fútbol que gusta en A Lomba, que es el combinativo, con muchos jugadores participando de la jugada y con llegadas constantes. Y, sin embargo, el gol llegó no con una jugada combinativa sino gracias a la presión de Rivera, que forzó el error del rival por partida doble. Primero para recuperar el balón y luego para frenarse buscando que el defensa lo arrollara, como así sucedió. El penalti lo transformó el propio Rivera y nadie que estuviera en A Lomba diría que el resultado era injusto.
Pero, poco después, todo cambió. Poco a poco el Arteixo se desperezó y Rubo, que le amargó la mañana a Susavila, cogió un balón y se plantó en el área ocal como Pedro por su casa. Zambombazo y empate que te crio.
No había hecho mucho el Arteixo como para empatar y tampoco hizo mucho más después como para ponerse por delante, pero así lo hizo, De nuevo Rubo y de nuevo con muchas más comodidad de la deseada. En este caso, para mandar un caramelito al área local que Rojo disfrutó para batir a Chema.
Con el marcador en contra, el Arousa se lanzó en tromba al área visitante. Arrancó el asedio y, también, las contras del conjunto coruñés, que pudo sentenciar con más de una ocasión clara. O clarísima, en realidad, porque Chema salvó el 1-3 en el 91 y, de hecho, el 2-3 en el 97. Entre ambas acciones del portero local llegó el gol de Álex Rey para aliviar el luto arlequinado. Sucedió tras un saque de esquina, en el que le llegó un balón rechazado que mandó con la zurda a la red. Era el empate que, por lo demás, no cambia mucho la historia; el Arousa sigue dependiendo de sí mismo para acabar en la primera posición. Y más allá del ascenso directo, que eso podría conseguirse en las eliminatorias, campeonar tiene un indiscutible valor intrínseco: poder disputar la Copa del Rey, que es una mina.
Arousa: Chema, Carlos Torrado, Pacheco (Javi Rey, min 55), Edgar, Tomás Susavila (Álex Rey, min 77), Remeseiro, Manu Fernández, Concheiro (Lombao, min 65), Rivera (Iñaki, min 64), Gabri Palmás y Martín Diz (Yoel Crespo, min 55).
Arteixo: José Hevia, Aller, Agulló, Tomé (Iván Vázquez, min 51), Manu Berrocal, Naya, Fabio; Rubo (Raúl Melo, min 65), Pablo Martínez (Iker Castro, min 65), Jota (Brais Moreta, min. 78) y David Rojo (Otero, min 65).
GOLES: 1-0, min 13: Rivera, de penalti. 1-1, min 33: Rubo. 1-2 Rojo, min 63: Rojo. 2-2, min 95: Álex Rey.
ÁRBITRO: Rodríguez Delgado. Amarilla a Pacheco, Yoel por los locales y a Tomé, Iván Vázquez, Manu Berrocal, Jota, Moreta y Otero por los visitantes. Roja directa al segundo entrenador visitante al final del partido.