Acopio de carburante en las gasolineras ante la galopada de los precios: «Enchín o tanque, levo tamén gasoil en garrafas e pouco me parece»

María Hermida
María Hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

José, vecino de Pontevedra, cargando el depósito de su furgoneta y dos garrafas de 50 litros en previsión de la subida de precios.
José, vecino de Pontevedra, cargando el depósito de su furgoneta y dos garrafas de 50 litros en previsión de la subida de precios. SERGIO SUEIRO

«Parece el fin del mundo», dice la trabajadora de una estación de servicio de Pontevedra ante la avalancha de conductores desde que empezó la guerra en Oriente Medio

06 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la crisis de Oriente Medio como catalizador, los precios del carburante han empezado a dar saltos de gigante, tal y como se llevaba días anunciando. La reacción de los consumidores ha sido fulminante, al menos en Pontevedra: «Esto parece el fin del mundo, no paran de llegar coches», señala la trabajadora de una de las estaciones de servicio más económicas de la ciudad. Y a pie de surtidor se confirma ese frenesí: hay ambiente importante en todas las gasolineras, incluso en aquellas que marcan los precios más altos. Algunos conductores señalan que acudieron simplemente porque les tocaba repostar pero otros, muchos, dicen que en cuanto se enteraron de la escalada de precios corrieron a por carburante: «É mellor previr que curar, e aínda así cae igual o sablazo...», decía con retranca un pescadero que vende con una furgoneta por toda la comarca de Pontevedra y al que, por tanto, el gasoil le supone un pellizco importante.

La ruta para tomar el pulso a las gasolineras empieza en Monte Porreiro, un barrio que antiguamente marcaba los precios más altos de la ciudad en carburante y donde ahora pasa lo contrario. Así que muchos conductores de la comarca y O Salnés aprovechan que van o vienen por ahí hacia el hospital Montecelo para repostar ahí. Era el caso de una mujer de O Grove que paró porque, aunque todavía le quedaba medio tanque de carburante a su turismo, vio que el precio del terminal era más bajo que los de su zona: «Antes igual no me fijaba tanto, pero ahora mismo voy mirando por todas partes y donde veo más barato reposto», decía. En esta estación, los surtidores no estaban parados ni un solo minuto. «Esto lleva días siendo así», señalaba un vecino, que no dejaba de sorprenderse del movimiento de coches. 

Dispuesto a almacenar envases

En la avenida de Lugo, zona cero de gasolineras en Pontevedra, más de lo mismo. En una de las estaciones bajo coste que hay en este punto, a mediodía del miércoles, había cola para repostar. Allí estaban desde repartidores llenando el tanque de pequeños camiones a conductores particulares, como un hombre llamado José, vecino de Pontevedra. Él, que llegó a bordo de una furgoneta, explicaba que trabaja en el sector forestal y que se mueve mucho con su vehículo. De hecho, suele llenar el tanque tres veces por semana. En cuanto comenzó la crisis en Oriente Próximo, consciente de que la escalada de precios del crudo sería inmediata, acudió a repostar. Y este miércoles volvía a hacer lo mismo. Pero lo curioso es que no solo llenaba el depósito de su furgoneta, sino también dos garrafas grandes, de 25 litros cada una: «Claro que eu ata levo garrafas, e todo me parece pouco co que vai subir o prezo». , señalaba este hombre. En la misma gasolinera, otra persona hacía exactamente lo mismo: llenar el tanque pero llevarse también una garrafa para luego rellenar en casa«Non é difícil facelo, cunha goma bótase fácil e son uns cartos que se aforran», justificaba el hombre.

¿Cómo están los precios de carburantes en Pontevedra comparados con los de otros sitios de Galicia? Hay que recordar que las cotizaciones de las gasolineras varían cada día. Este jueves, dos gasolineras de la ciudad figuraban en la lista del ministerio entre las más asequibles de la provincia. Eran la de Petroprix de la avenida de Lugo y la de Ballenoil en Monte Porreiro, que tenían el diésel a 1,499 euros. Como siempre suele ocurrir, la diferencia entre llenar de diésel el depósito convencional de un vehículo —de 55 litros— en la gasolinera más cara de la ciudad, que era ayer la de O Arco (Lérez) y las más asequibles era abultada. Concretamente, 14 euros.

Daniela de Amorín, repostando en una gasolinera de Pontevedra.
Daniela de Amorín, repostando en una gasolinera de Pontevedra. SERGIO SUEIRO

«Me fijo en los precios de todas las estaciones. Los memorizo» 

Daniela de Amorín, de Vilagarcía, era una de las personas que este miércoles repostaba en una gasolinera de Pontevedra. Esta joven señalaba que, si bien antes no prestaba demasiada atención a cómo estaba el carburante, desde que han subido las cotizaciones sí lo hace: «Me fijo en los precios de todas las estaciones, los memorizo. Hoy mismo venía en el coche, fui viendo cómo estaba el carburante en un sitio y en el otro y finalmente eché en una gasolinera de Pontevedra porque era donde estaba más barata», decía.

Tras ella llegaban más conductores que indicaban cuestiones parecidas. Y lo mismo ocurría en la que se ha convertido en otra zona plagada de gasolineras: la carretera que va desde Pontevedra a Vilagarcía. Ahí, un conductor se quejaba porque, al menos en una de las estaciones que hay en ese vial, el precio que se marcaba en las aplicaciones que ayudan a elegir gasolinera no coincidía con el que luego aparecía en el terminal. «Me la jugó el móvil», decía.