Iria Ares y Xoán Carlos Mejuto, actores: «'1888. Señorita Xulia' sigue levantando astillas»
PONTEVEDRA
Ambos intérpretes recalan este sábado en Pontevedra en la gira de despedida de la pieza «1888. Señorita Xulia»
21 nov 2025 . Actualizado a las 16:14 h.«Despedimos un espectáculo con el que llevamos ya tres años, acompañándonos y dándonos mucho. La decisión de hacer este espectáculo vino después de haber abandonado el teatro. Nosotros decidimos abandonar el teatro por la pandemia y finalmente tomamos la decisión, nuevamente, de volver porque como actores sentíamos que lo necesitábamos. El teatro tiene eso, es un gusanillo que se te mete dentro y es como un mono, y decidimos volver. Fue una apuesta arriesgada, pero este espectáculo se ha portado muy bien con nosotros. Afrontamos esta función con mucha emoción por despedir algo que realmente nos ha salvado como compañía». Con esta sensación agridulce, Iria Ares y Xoán Carlos Mejuto pondrán en escena este sábado (20.30 h.) la obra 1888. Señorita Xulia en el auditorio de Afundación de Pontevedra.
—¿Tienen pensado algo especial para esta despedida?
—[Iria Ares] Nuestras funciones siempre son como eventos en los que montamos una especie de photocall, salimos a saludar a la gente... Y para esta última función en Pontevedra no pasa por hacer un photocall porque cuando acaba la función terminamos... No quiero hacer spoilers, pero acabamos bastante ensuciados por lo que sucede en escena. Entonces, salir al photocall nos parece un poco... no vamos muy limpios. Pero sí daremos un speech final para agradecer a la gente que venga y que haya estado con nosotros, y también para poner un poquito en contexto la función. Al acabar la función sí que nos dirigiremos al público y daremos un speech, pero no es una obra para hacer un photocall porque es bastante dura —tiene limitada la edad a 13 años—. La gente se queda bastante pegada al asiento cuando termina, por lo que haremos un speech de agradecimiento para celebrar con todos el éxito.
—Por lo que interpreto de sus palabras la pieza sigue siendo igual de controvertida que cuando la estrenó August Strindberg en 1888.
—[IA] No lo puedo asegurar al cien por cien porque habría que estar allí para saber cómo se recibió. No sé si igual de controvertida, porque evidentemente 1888 era un momento muy convulso, que después vinieron dos guerras mundiales, por lo que espero que no. Espero que hayamos madurado un poco para que la repercusión de textos de este estilo no nos lleven a todos a enfrentarnos unos con otros, pero sí que es cierto que el tema de fondo que trata, que es la posición de la mujer respecto a la sociedad, la lucha de clases, evidentemente sigue estando, desgraciadamente, vigente. Sí que sigue levantando astillas. Podemos decirlo así.
—¿Qué es lo más difícil de meterse en los papeles de ambos, en el caso de Iria Ares en el rol de Xulia y en el de Xoán Carlos Mejuto en el de Juan?
—[Xoán Carlos Mejuto] Para empezar, estos personajes están enraizados en otra época, no muy lejana del tiempo, pero sí que puede parecerlo en bastantes aspectos. Era una sociedad en la que las diferencias de clase, aparentemente, estaban mucho más marcadas que en la actualidad. Mi personaje es un criado y el personaje de Iria es la hija del conde, y esto ya marca mucho. Quizás en la actualidad no esté tan estratificado esto, aunque aún puede haber muchas diferencias. Mi personaje es un criado en una época en la que el ascenso social era mucho más difícil. Entender ese tipo de ambiciones y personificarlas... Creo que una de las cosas que más definen a mi personaje es su ambición, una ambición que le devora, por lo que entender y poder encarnar esa ambición es lo que más me cuesta. La ambición en los tiempos que corren no está tan determinada en cambiar de un estatus social. Las ambiciones personales pueden ser de muchos tipos, pero querer convertirse en algo que no se es y que sea tan absorbente para este personaje es lo que más me cuesta entender de esa mentalidad.
—[IA] En mi caso, creo que cada actriz que haya interpretado o que vaya a interpretar a Julia tiene que hacer una apuesta porque hay muchas Julias, igual que hay muchas mujeres. Para mí fue un reto actualizar este personaje. El papel de la mujer ha cambiado mucho desde 1888. El conflicto que la Señorita Julia de Strindberg tenía ya no es exactamente el mismo. Por ejemplo, el tema sexual. Evidentemente, las mujeres, gracias a Dios, tenemos más libertad sexual. No se juzga a una persona por tener varios novios a lo largo de su vida, que en 1888 eso era impensable. Yo hice una apuesta por lo que fue la femme fatale del cine negro, esa mujer que se convierte en un personaje igual de peligroso o más que el masculino e igual de poderoso o más que el masculino. Intenté hacer un acercamiento a Julia empoderándola en el sentido de darle mucho poder. No convertirla en una víctima, sino todo lo contrario, aunque al final de la historia, que no quiero adelantar, la cosa para Julia no acaba del todo bien.