Cerponzóns reclama dos rotondas en la N-550 para mejorar la seguridad vial
PONTEVEDRA
La asociación de vecinos O Chedeiro ve en el cruce de Alba y el entorno de la discoteca La Luna dos de los lugares que concentran un mayor riesgo de accidente
04 nov 2025 . Actualizado a las 19:07 h.La Asociación de Veciños O Chedeiro, de la parroquia de Cerponzóns, ha vuelto a alzar la voz para reclamar medidas urgentes de seguridad en la carretera N-550, la principal vía de comunicación entre Santiago y Pontevedra como alternativa a la autopista. Los vecinos denuncian que este vial, que atraviesa y divide en dos las parroquias de Alba y Cerponzóns, se ha convertido en un punto negro por el elevado volumen de tráfico y la peligrosidad de varios cruces. La solución que proponen es clara: la construcción de dos rotondas en los tramos más conflictivos.
Juan José Esperón, secretario de la asociación y vecino de la zona, alerta de que por la N-550 circulan centenares de vehículos cada hora, lo que genera un riesgo constante para los residentes. «O outro día parei alí a contar coches. Empecei a multiplicar e dábame que alí en 8 horas poden pasar uns 12.000 vehículos», explica. Una densidad de tráfico que, unida a la complejidad de los cruces, convierte la convivencia entre peatones y conductores en una situación límite.
Uno de los enclaves más peligrosos es el cruce de Alba, donde la N-550 conecta con la carretera de Vilagarcía. Allí confluyen las dos viales principales (dirección Santiago y dirección Pontevedra) junto a un entramado de 2 stops y 3 cedas al paso que, según Esperón, provoca maniobras temerarias y accidentes de manera recurrente. «Imaxínate a que se monta aí cada día”, señala. De hecho, el pasado mes de octubre se registraron nuevos siniestros en este punto.
La asociación asegura que ha trasladado en numerosas ocasiones esta problemática a las administraciones competentes, en especial a Fomento, mediante reuniones, escritos e incluso vídeos que documentan la situación no solo en este punto, sino también otros donde reclaman mayores medidas de seguridad vial para vecinos y conductores. Sin embargo, las soluciones hasta ahora han sido insuficientes.
El segundo punto señalado por los vecinos se encuentra en las inmediaciones de la discoteca La Luna, un local que concentra gran afluencia de vehículos cada fin de semana. El acceso y la salida del recinto solo son posibles en dirección Santiago, lo que obliga a muchos conductores a realizar maniobras indebidas para incorporarse hacia Pontevedra o para entrar al local desde Barro. «É impresionante os coches que atrae a discoteca. Xa pasaron moitos accidentes alí porque é unha zona conflitiva», advierte Esperón. Velocidad excesiva
A estos problemas se suma el exceso de velocidad en el entorno del viejo puente de Malvar. Allí, los conductores aprovechan el tramo recto para adelantar a camiones o furgonetas, alcanzando velocidades de 120 o 130 kilómetros por hora, muy por encima de lo permitido. La ausencia de pasos de peatones o semáforos incrementa el temor de los vecinos, que deben cruzar la carretera para acceder a servicios básicos como la iglesia, el cementerio o el campo de fútbol. «Uns pasos de cebra serían moi bos, porque a xente vólvese tola para cruzar alí. Poden estar minutos esperando porque os coches pasan seguido», lamenta el secretario de O Chedeiro.
El malestar vecinal no es nuevo. A comienzos de este año, el pleno del Concello de Pontevedra aprobó una moción para solicitar que este tramo de la N-550 pasase a ser de titularidad municipal, lo que permitiría una gestión más directa de las medidas de seguridad. Sin embargo, la transferencia aún no se ha materializado. «Esta zona debería ser de servizo para os que viven alí», insiste Esperón, que recuerda los accidentes recientes y teme que un día las víctimas sean vecinos que simplemente cruzan para tirar la basura o coger el autobús.
La petición de las dos rotondas no es solo una cuestión de comodidad, sino de supervivencia, subrayan los vecinos. La asociación insiste en que la N-550, tal y como está configurada, no responde a las necesidades de las parroquias que atraviesa y que cada día se ven obligadas a convivir con un tráfico intenso y peligroso. «A seguridade vial aquí é moi deficiente», resume Esperón, convencido de que las administraciones deben actuar antes de que se produzca una tragedia mayor.