Fin del verano en Sanxenxo: «La temperatura es estupenda, ni mucho calor ni mucho frío»
PONTEVEDRA
Adiós al último fin de semana de la temporada estival con horas de playa intercaladas con chubascos en la ría de Pontevedra
21 sep 2025 . Actualizado a las 16:58 h.Un verano generalmente seco —la cuenca del Lérez está en prealerta por escasez de agua— decidió despedirse de las Rías Baixas con una mezcla de horas de claros, sol y paseos por la playa con otros momentos de paraguas, chaqueta y de buscar amparo bajo un balcón por un chubasco. Oficialmente el otoño empezará este lunes a la noche, pero la sensación de cambio estacional era evidente ya este fin de semana en Sanxenxo, principal destino turístico costero de Galicia.
A las diez de la mañana el sol lucía sobre un cielo donde apenas había nubes en el frente marítimo de la localidad. En la playa, había quien no se resistía a echar la toalla, o abrir la silla, según el caso, y de aprovechar hasta el último rayo posible del astro rey. En el agua no se veía apenas gente, pero a las once el número de personas que decidió bajar al arenal para al menos mojar los pies en la orilla del mar era bastante apreciable pese a estar en la misma antesala del otoño.
En el paseo de Silgar, Isabel y José Luis, de Oviedo, disfrutaban de la mañana dominical. «Llevamos una semana aquí y vinimos porque Sanxenxo nos encanta. Para nosotros, todo es perfecto, la comida, los paseos, el tiempo, todo». Las nubes empiezan a asomar en el horizonte y a recubrir rápido el cielo. Isabel explica que no les sorprenden estos cambios meteorológicos, pero resalta que el clima es mucho más benigno que en Asturias. Recuerda cómo fue el sábado. «La lluvia fue por la mañana y por la tarde tuvimos un día espléndido». Sobre este domingo, insiste: «La temperatura es estupenda, ni mucho calor, ni mucho frío».
Óscar y Luisa son de Betanzos y están alojados en Portonovo desde hace una semana. «Estamos de maravilla», afirmó él. Durante su estancia aprovecharon para visitar otros lugares próximos como Cambados y O Grove. «Recomendamos Sanxenxo para relajarse, es un lugar tranquilo», sostiene Luisa.
Mari Ángeles, otra turista que salió a caminar por el paseo de Silgar, indica que su estancia en Sanxenxo está siendo «de momento muy bien, y la tarde también si no llueve». Ella y su familia llevan cuatro días en hotel en la capital turística y el tiempo no les coge desprevenidos: «Sabemos perfectamente a donde hemos venido, porque ya estuvimos aquí más veces».
A las doce y media el cielo estaba ya totalmente cubierto y antes de la una de la tarde, una lluvia fina empezó a caer, pero duró poco. Las terrazas, que ya estaban concurridas desde la mañana temprano, se llenaron más al coincidir los que salían a la calle al mediodía con los que recelaban de otro chubasco inesperado y preferían no bajar a la playa.
En veinte minutos el cielo volvió a dar tregua y Silgar volvió a recuperar su imagen matinal, de paseos por la orilla y toallas en la arena, con gente sentada en la arena junto al espaldón del paseo y alguna que otra sombrilla desplegada, por si acaso el chubasco decidiese volver. Y así se despidió Sanxenxo de su último fin de semana de verano.
En Pontevedra, la calma de un domingo cualquiera y más al ser el último del verano se hizo notar. El tráfico fue fluido y los paseos bastante concurridos, salvo por un chubasco que cayó a la una de la tarde y que duró apenas veinte minutos. La tarde se presentó con un tiempo más contenido, sin sol excesivo ni lluvias.