Errores policiales garrafales

PONTEVEDRA

Familiares y amigos de Deborah Fernández llevan 20 años pidiendo que se esclarezca su asesinato
Familiares y amigos de Deborah Fernández llevan 20 años pidiendo que se esclarezca su asesinato M.Moralejo

El hallazgo de pruebas traspapeladas del crimen de Deborah Fernández nos recuerda que la desaparición de Sonia Iglesias lleva doce años atascada sin esclarecerse

18 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El hallazgo de pruebas traspapeladas del crimen de la viguesa Deborah Fernández que estaban «perdidas» en dependencias de la Policía Nacional en Madrid, según hemos conocido esta semana, nos recoloca ante las consecuencias de los errores policiales en investigaciones tan sensibles como la de este crimen u otros similares. Más enojosos si cabe cuando hablamos de que esas pruebas despistadas en Madrid, estaban en dependencias de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violencia (UDEV) que es, pretendidamente, una de las secciones estrella de las fuerzas de seguridad en nuestro país.

No se trataba de pruebas de escasa importancia. Entre las halladas con motivo de unas obras en esa sede policial, estaba el móvil de Deborah Fernández, aunque sin la tarjeta SIM, vídeos, fotos y legajos con declaraciones y pesquisas policiales. La familia de la joven viguesa, asesinada cuando solo contaba 22 años, se sube por las paredes de indignación ante lo que viene a reconfirmar que las investigaciones oficiales llevadas a cabo en las dos últimas décadas, han estado plagadas de errores garrafales. No me extraña que Rosa Fernández, hermana de Deborah y portavoz de la familia, afirme sentir «vergüenza por el sistema de justicia que tenemos» lamentando el papel de los investigadores policiales de los que subraya «fueron tan incompetentes llegando al colmo de no saber siquiera donde guardaban las pruebas de un caso de esta gravedad y las presentan 20 años más tarde, con todo su cuajo, cuando la mayor parte de la causa está prescrita», según escribió en redes sociales.

Las últimas novedades ratifican el acierto de la familia de Deborah que ha peleado durante todos estos años, con un tesón admirable, presionando para que el caso no se archivase, lo que han logrado in extremis y condicionado a lo que deparen las diferentes pesquisas aún en curso.