Carnaval, carnaval... ¿carnaval te quiero? En Pontevedra no está claro

María Hermida / Cristina Barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

El Concello adelantó la programación, ¿se animarán grupos y comparsas? Rafa, que es puro entroido y se disfrazó de covid en 2019, no se atrevería a volver a hacerlo

01 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Febrero es un mes que huele a carnaval. O que debería oler. Porque ya falta menos de un mes para que se celebre —el sábado de carnaval es el 26 de febrero—. Pero, con el covid de por medio, toda fragancia a fiesta se difumina. Ayer, el Concello de Pontevedra adelantó qué pasará el ciudad con el entroido. Aunque la programación completa se dará a conocer en los próximos días, la portavoz del gobierno local, Anabel Gulías (BNG), dio algunas pinceladas. Se opta por una fórmula, dijo, que conjuga «a necesaria seguridade e saúde pública coa recuperación dunha festa que é das preferidas dos pontevedreses». La conclusión más importante es que el entroido del 2002 no tendrá su cita más multitudinaria: el desfile por las calles del sábado, pero sí contará con concurso de murgas y pregón ¿Cómo se lo toman los grupos, comparsas y murgas?

Muchos ya no esperaron a la decisión municipal para desistir. Así, llevan meses pensado que este año es mejor no tentar a la suerte y mantienen sus ensayos paralizados. Lo cuenta, con tanta pena como resignación, Lito, de la mítica comparsa Os Solfamidas de Campolameiro, que aglutina a un centenar de personas de toda la comarca: «Nós temos todo parado, xa decidimos hai meses que este ano non iamos saír... non hai garantías». A Lito se le arruga la frente cuando se le pregunta por el futuro: «Despois de dous anos sen saír non sei se nos volveremos xuntar, intentarase pero parece difícil». La charanga no solo acudía al desfile pontevedrés, sino que recorría media Galicia y llevaba su arte a Santiago, Ourense, Lugo, Marín, Vilagarcía o Noia.

Tampoco se animan este año los míticos Amoriños de Bora. Ellos colgaron las botas como comparsa en el 2019, antes de que el covid entrase en escena. Pero la idea era continuar como grupo, yendo a desfiles y demás. Pero el covid ha arruinado sus planes. Lo explica con una frase demoledora José Manuel Corbacho, fundador de este colectivo: «Este ano o carnaval está enterrado antes de empezar».

 «El gusanillo sí lo tenemos»

Algo más animado está otro pontevedrés de esos que se vuelcan con el entroido: Manuel Cabada, de la murga PTV. «El gusanillo lo tenemos dentro y algo nos gustaría hacer. El tema de la murga lo desestimamos, en principio, porque no nos hemos querido juntar para ensayar. Sí nos gustaría participar en la parodia, por ejemplo. Pero a ver qué pasa».

Y quienes sí están quedando para ensayar el entroido son los componentes del Equipo Ja, que quieren estar preparados «para que si finalmente se hace algo podamos participar». Eso sí, ya nada es lo que era: están haciendo ensayos de seis en seis personas. ¿Cómo lo llevan? «Los ensayos así van muy mal, nos gustaría juntarnos pero la situación no está para eso», señalan. 

Se quemará a Ravachol

Algunos grupos y comparsas esperan a ver qué ocurre finalmente con la programación municipal para ver si, ya en tiempo de descuento, salvan algo del entroido. De momento, tal y como se indicaba, el Concello solo daba unas pinceladas y adelantaba que el desfile no se celebrará. Sí habrá pregón, aunque con un formato diferente y en un espacio acotado, y concurso de murgas. Se programarán pasacalles por las plazas de la ciudad para que haya ambientación. No habrá tampoco fiesta pirata, aunque sí día pirata con ambientación de calles con barcos.

Respecto al entroido infantil, Anabel Gulías explicó que se decidió suspender también el desfile de niños, sustituyéndolo por una fiesta. ¿Y qué pasa con el símbolo del carnaval pontevedrés, el loro Ravachol? De momento solo se concretó que no habrá comitiva ni desfile, pero sí que se quemará el loro de Perfecto Feijoo.

Rafa, que se adelantó a la era de la mascarilla con su disfraz de covid, ahora no se lo volvería a poner 

Rafa Córdoba, con el disfraz de coronavirus que se puso en el 2019 y su mascarilla de tanga.
Rafa Córdoba, con el disfraz de coronavirus que se puso en el 2019 y su mascarilla de tanga. CAPOTILLO

Si hay personas que hacen carnaval, una de ellas es Rafael Córdoba. En realidad, este pontevedrés es sinónimo de cualquier fiesta que se precie. En el 2019, además de salir a la calle a montar espectáculo con su disfraz, como es habitual en él, fue, desafortunadamente, bastante visionario. Llevaba una corona en la cabeza en la que ponía «coronavirus» y se había puesto un tanga por mascarilla. En aquel momento, su vestimenta sonaba a exageración. Recordemos que, entonces, el virus parecía estar lejos, en China. Han pasado casi dos años desde entonces y, Córdoba, aunque sigue siendo genio y figura, no tiene muy claro que se volviera a disfrazar de covid: «Nunca pensei que fora pasar todo iso. Eu creo que hai que seguir ríndose e que da pandemia, por moito sufrimento que causara, tamén nos teríamos que rir. Pero á miña familia non lle gustaría nada que volvera saír con iso e eu tampouco sei que farei porque as cousas non están de momento como para moito entroido», indica este hombre.

Rafa, que año tras año trata de dar lo mejor de sí en el carnaval y lo mismo se atreve a salir con las transparencias de la Pedroche que con cualquier otra caracterización, reconoce que la pandemia ha pasado demasiada factura a todos. Él fue una de esas personas que se pasó el confinamiento tratando de animarse a sí mismo y a los demás. Junto a sus hijas, se sacó de la manga Radio Gominola, es decir, ponían música para animar su calle y ejercían de locutores para que no decayese el espíritu festivo en aquellos días tan grises de la pandemia.

Pero Rafa reconoce que a él mismo también le cobró peaje esta era con tantas sombras. Tuvo un achaque de salud, un susto de los gordos, y, aunque va bien, todavía está convaleciente. Así que no sabe qué hará en carnaval. Seguro que, decida lo que decida, encontrará tiempo para soltar alguna de sus sonoras carcajadas. Tiempo al tiempo.