El ocio nocturno revive la pesadilla del 2020: «Hice un guateque y no vino ni un chaval»

María Hermida
María Hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Algunos locales intentan sin éxito reabrir tras el parón navideño y otros, como la discoteca Canelas, ya decidieron que no trabajarán hasta febrero

11 ene 2022 . Actualizado a las 19:52 h.

Decía este lunes Pedro Sánchez que la pandemia ya no es la que fue. Y que, gracias a la vacunación, se pudieron dar pasos como el de la reducción de las cuarentenas. Sin embargo, hay un sector, el del ocio nocturno, que tiene la sensación de vivir permanentemente en el maldito 2020. Los dueños de pubs y discotecas señalan que no logran salir del bucle y que, en cuanto la incidencia sube, como ha ocurrido en los últimos tiempos, sus negocios, literalmente, se hunden. Explican que la Administración —la Xunta— aporta ayudas, pero que sigue sin haber «un verdadero rescate». Ayer, los responsables de más de una docena de establecimientos de ocio de Pontevedra o Sanxenxo se mostraban enfadados, airados con «seguir pagando el pato» y hasta hundidos. Algunos siguen con los locales cerrados —los menos— y otros han reabierto, pero la clientela no les ha respondido.

Rafael Rúa lleva siendo, desde el 2020, una de las caras visibles del ocio nocturno y la hostelería en Pontevedra. Tras el cierre de Fin de Año, volvió a la actividad en su discoteca, Lelé de Noite, el día 3. Buscaba, simplemente, subsistir. Pero dice que no está logrando su objetivo: «Estos días las cosas fueron fatal. Hice un guateque y no me vino ni un chaval. Normalmente, en esos guateques para jóvenes de entre 14 y 17 años junto a unas 400 personas... pues he pasado a cero». Rúa habla de los casi cinco mil euros de alquiler de la discoteca y de que las sesiones de adultos también se quedaron vacías. E indica: «Esto vuelve a ser la ruina, aunque me den 9.000 euros de ayuda... es que no llega».

Con un rotundo «fatal» responde también al teléfono Julio Barral, que regenta pubs en Pontevedra como el Aranda o el Fetiche. También reabrieron sus puertas, pero no sirvió de nada: «Será por el horario, será por la incidencia... pero la gente no está viniendo, esa es la realidad de nuestro sector ahora mismo, esperemos que cambie pronto».

En la misma línea se pronunció el responsable del pub pontevedrés Moncloa, que también cree que el sector lo está pasando mal y que es injusto que así sea. Daniel Lorenzo, que regenta La Pomada y además es directivo de la asociación hostelera Hoempo, resume bien la situación: «Entre confinados, amigos de confinados y la gente que tiene miedo está todo muy flojito».

Carmela, portavoz de una discoteca con este mismo nombre en Pontevedra, se suma al carro del enfado y señala: «Yo abrí en el mes de octubre. Nos iba bastante bien para ser un negocio desconocido hasta entonces, tenía muchas esperanzas. Pero esto que se nos vino encima ahora es tremendo. La gente no está saliendo, no podemos publicitar lo que hacemos, ¿cómo vamos a resistir?». Esta mujer trata de ser optimista, pero indica que este fin de semana los datos fueron terribles. De ahí que se acabase tomando la decisión de cerrar los viernes. «De momento vamos a parar ese día y si las cosas siguen tan mal también cerraremos los domingos», señalan desde la discoteca Carmela. 

«No reabrimos hasta febrero»

El grueso de los locales reabrieron para intentar hacer algo de caja. Pero hay algunos que, directamente, se mantienen cerrados a la espera de que mejore la situación epidemiológica. Lo hace así la discoteca Canelas que, tras dar la campanada con su reapertura en el otoño, ahora prefiere tirar de prudencia. «La incidencia sigue disparada en Sanxenxo, O Grove o Cambados, los municipios más cercanos, así no podemos hacer nada. Preferimos esperar y a ver si en febrero podemos reabrir», dicen desde allí.

Otro de los locales que continúa con la verja bajada es el Abuelita Copas. Su caso es llamativo. Cerró con el primer estado de alarma y hasta diciembre de este año no había vuelto a reabrir. Tras dos fines de semana de actividad, la sexta ola le obligó a volver a bajar la persiana, y así continúa. Su dueño, Ángel Sorey, también se queja: «Es tremenda esta situación. La del ocio nocturno y la de los bares que funcionan de noche. Yo tengo el DR Livingstone y va mal», indica.

«Seguimos abiertos por los trabajadores» 

La emblemática discoteca de Pontevedra La Luna terminó de manera dramática el 2021 tras fallecer inesperadamente uno de sus fundadores, el empresario Emilio Sacarrera. Esta situación y luego los malos datos del covid en el área sanitaria hicieron que bajase la persiana los últimos días del 2021 y los primeros del 2022. Ahora ya está reabierta. Pero su portavoz, Jorge Santos, señala que las cosas no fueron bien desde la reapertura: «Los mayores tienen mucho miedo y no vienen y nos parece normal y legítimo que tengan ese miedo... hasta nosotros lo tenemos». Indica que el sábado reunieron a 266 personas, cuando lo normal es llegar a las 800 y que si continúan abiertas no es porque los datos de caja así lo avalen: «No se hace ni para pipas, pero seguimos abiertos por los trabajadores. Tenemos a 26 personas allí, no se puede cerrar sin más», indicó Santos. Así que, por el momento, La Luna seguirá ofreciendo sus sesiones de baile.