Las tres reuniones sobre el futuro de Ence evidencian que no hay ningún acercamiento. Las propuestas de cada parte se estrellan por el antagonismo de los bloques
17 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.El resultado de la tercera mesa de diálogo sobre el futuro de Ence acreditó que la negociación apenas ofrece avances. Por el contrario: parece muy atascada debido a las posiciones muy rígidas que siguen evidenciando todas las partes.
Esta mesa, constituida en Madrid en abril bajo el arbitrio de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, mantiene un ritmo de reuniones muy lento y demasiado espaciado. Solo tres encuentros en siete meses delatan un ambiente complicado y trasladan la sensación de que la interlocución apenas se produce.
La propia ministra, el consejero delegado de Ence y hasta el vicepresidente segundo y conselleiro de Industria, ya no acuden y mandan sustitutos. No será por falta de propuestas, que ya se han hecho algunas interesantes, sino por las enormes distancias que mantienen los interlocutores.
Bloques antagónicos
Es como si no terminaran de creerse que la solución futura a la situación de la pastera y todo el entorno de negocio que genera, vaya a salir de esas reuniones, sino que terminará llegando desde el exterior, ya sea por vía judicial o por la vía política. Y que, en todo caso, será de modo diferido pues el ritmo de reuniones de la mesa de negociación no inspira esperanzas, y cualquier otra solución externa se demorará hasta un par de años. Sea el Tribunal Supremo, sean las urnas.
Desde el minuto uno se distinguen en la mesa dos bloques antagónicos. Uno de ellos formado por el Gobierno de la nación y el Concello de Pontevedra, alineados en la hipótesis de que esta mesa pudiera servir para el traslado de la celulosa a otra localización en Galicia. El otro bloque, integrado por la propia empresa pastera, el entorno de negocio que moviliza (Puerto, transportistas, madereros y demás auxiliares) y la Xunta de Galicia, que tienen la convicción de que no hay otro futuro para Ence que no pase por mantenerse en su ubicación actual en Lourizán.
Informes versus informes
Hay una tercera parte, los trabajadores, quienes debido a las estrategias sindicales divergentes mantienen posiciones matizadas entre sí. El comité de empleados de oficinas, dirigido por Comisiones Obreras y presidido por Ana Cedeira, está en las tesis de la empresa y de la Xunta. El comité de trabajadores de fábrica, capitaneado por el sindicato nacionalista CIG, bascula. Fueron estos últimos quienes, por boca de Toño Lafuente, presidente del citado comité, mostraron un cierto acercamiento al bloque Gobierno/Concello al valorar positivamente la oferta de Hugo Morán, Secretario de Estado de Medio Ambiente de encargar un estudio («independiente») sobre posibles alternativas de reubicación de «Ence» en Galicia. Lafuente explicó que, aunque la primera opción de la plantilla es seguir en Lourizán, quieren saber de modo fehaciente si habría alguna alternativa creíble de traslado, caso de verse forzada definitivamente la empresa a hacer las maletas.
Por cierto: la oferta del representante del Gobierno central, aplaudida por el alcalde de Pontevedra y aceptada por el comité de fábrica, supone cuestionar la credibilidad de dos informes de la consultora de ingeniería IDOM -realizados por encargo de Ence, uno en 2018 y otro actualizado este mismo año-, que ya descartaron posibles alternativas después de haber analizado 441 posibles localizaciones entre las cuencas ribereñas del Miño y del Sil, así como en las áreas empresariales de Galicia, respectivamente.
Resultaba previsible que Antonio Casal, representante de Ence en la reunión del viernes, mostrase su escepticismo ante la presumible dilación que causará en el ritmo de negociaciones, ese nuevo informe sobre alternativas de traslado que pretende el Gobierno.
Pese al evidente atasco existente, no se puede decir que la mesa de negociación no haya servido ya para escuchar varias ofertas, aunque ninguna de ellas cuente con el beneplácito general. Dando por descontado el encargo del Ministerio para un nuevo estudio de alternativas, en las reuniones celebradas se han realizado dos propuestas de calibre.
Una fue la de adscribir los terrenos de Ence al ámbito portuario para sortear la legislación de Costas, por tanto, también la sentencia de la Audiencia Nacional, secundada por la Xunta de Galicia y la Autoridad Portuaria. Rechazada de plano por el Secretario de Estado y por el alcalde de Pontevedra.
Ayuda económica
La otra propuesta, a cargo del propio Hugo Morán fue la sugerir que con cargo a los presupuestos generales del Estado podría habilitarse una línea de ayuda económica a Ence para que consumase un posible traslado si se consensuase su salida de Lourizán. El secretario de Estado dijo que el Gobierno «estaría en condiciones de acompañar financieramente esta inversión» (curioso matiz verbal). Condicionó que sería necesario que se acompañase de un valor añadido a la producción. Una forma de instar a dar marcha atrás al reloj del tiempo. Es decir, recuperar el proyecto de papelera tisú que se desestimó en 2005 debido a la oposición férrea del Concello, liderada por el actual alcalde Miguel Fernández Lores, y también obstruida por la cuestión jurisdiccional de los terrenos.
No dejaría de ser una cruel humorada que otro territorio se lleve ese valor añadido que Pontevedra tiró por la borda, habiendo aguantado la presencia de la fábrica desde 1963.