Él pule los diamantes gallegos del squash

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Ramón Leiro

Miguel Novegil prepara a Marta Domínguez, campeona de España en 2021, y también llegó alto con Xisela Aranda

07 jun 2021 . Actualizado a las 11:26 h.

Miguel Novegil ya ha digerido la victoria de Marta Domínguez. Necesitó 24 horas para poder valorar el título de campeona de España logrado por la joven viguesa y unos cuantos días para no emocionarse cada vez que lo recuerda. No es el primer título que gana como entrenador, ni tampoco como jugador, pero sí el que ha llegado en uno de los momentos más especiales. Perdió a su padre hace unos meses y Marta llegaba a Barcelona después de recuperarse de una lesión que lastró su preparación. «Yo me suelo emocionar con cada victoria, pero esta fue especial. Siempre fui un buen jugador, pero no pude dedicarle un triunfo así a mi padre. Así que este va para él, que está allá arriba», explica Miguel Novegil, que recuerda que en una conversación con su madre, ella le decía que entre tanta entrevista que no se olvidé de su padre. Sin duda, no lo hace. «Quizás fue la victoria más emocionante de mi vida», apunta. El triunfo de Marta Domínguez es de ella, pero un poco del padre de este entrenador, que lleva tres décadas empuñando la raqueta.

Empezó en esta disciplina como muchos de los que triunfan en un deporte: casi por casualidad. Jugaba en División de Honor de fútbol sala con el Rías Baixas, pero en los veranos le gustaba pasarlos en la playa. Una pachanga a las palas y poco más. «Mis amigos me decían muchas veces que fuese con ellos a jugar al squash, pero a mí me bastaba con jugar a las palas en la orilla», recuerda con humor, Miguel. Un día de verano algo nublado aceptó esa invitación y quedó atrapado. No fue capaz de volver a soltar la raqueta nunca más. «Descubrí el ritmo que tiene, lo que sudas practicándolo, ya no lo dejé nunca más», explica. Tanto es así, que durante una época compaginó el fútbol sala con el squash. Antes de ir al pabellón a entrenar iba a jugar un partido con sus amigos. «Cuando llegaba estaba tan cansado que a veces decía que estaba algo lesionado. Ahí empezó el vicio», comenta Miguel Novegil, que reconoce que esa duplicidad le costó en ocasiones alguna sanción.

Primero estuvo vinculado al Gim Sport y más tarde el Gimnasio Budo se puso en contacto con él para trabajar con la base de esta disciplina, para intentar formar a los campeones del futuro. Trabajaba por la mañana y de seis a diez de la noche entrenaba, algo que no le costaba porque reconoce que el squash es una de sus mayores pasiones. También trabajó dos años en el Club de tenis Monterreal de Baiona y en Campolongo hasta que se formó Squash Pontevedra. Ya con este club empezaron a llegar los grandes títulos. Fue el maestro de Xisela Aranda y lo es ahora de Marta Domínguez. Estas dos viguesas llegaron a ser campeonas de España. Xisela lo logró en seis ocasiones. Marta, con 19 años, consiguió su primer gran título absoluto el pasado fin de semana al derrotar a Cris Gómez, quien en su día había destronado a Aranda y llevaba cuatro años consecutivos siendo campeona de España. Ahora Marta Domínguez le ha arrebatado el título y reconoce que aunque el legado de Xisela es grande, intentará acercarse.

Miguel Novegil las ha entrenado a las dos. «Son dos chicas muy distintas a las que da gusto entrenar. Cualquiera las haría campeonas, no hay una queja, siempre tienen buen comportamiento y una sonrisa», explica este pontevedrés que cree, después de cinco años con Marta, que ahora es el momento de dar el salto al circuito europeo.

La jugadora se ha sacado la licencia PSA, que es como la ATP de tenis, y espera que la próxima temporada pueda competir a ese nivel. «Entre los 19 y los 22 años es cuando puede dar ese salto de calidad, pero por el covid no ha podido ser antes. Creo que en el circuito europeo puede hacerlo bien y llegar a ser alguien muy grande en este deporte», subraya su entrenador. Después de tres décadas compaginando trabajo y deporte hasta bien entrada la noche, ha decidido recortar un poco la intensidad. El responsable es su hijo de 10 años. «Si no llego temprano a casa no lo veo y ser feliz es lo único importante en esta vida», explica Miguel Novegil, que de vez en cuando echa algún partidillo con su hijo. Le inculca desde pequeño que haga deporte, «pero el que él que quiera, en el que se sienta cómodo».

Miguel se siente cómodo en el squash y ahora tiene un reto por delante: además de seguir escalando con Marta, como punta de lanza, su misión ahora es recuperar lo que el covid le sacó. «Llevamos un año y medio sin coger niños, después de estar cerrados tanto tiempo todavía hay mucho miedo», explica Novegil, que reconoce con humor que puede aguantar «otros veinte años entrenando». El squash es su afición, por muy alto que llegue.