El comité clínico pide «prudencia» porque «non hai data para o final»

Alerta de que un paso mal dado en la desescalada llevará a un retroceso


pontevedra / la voz

Hay que recordar el punto partida para entender bien el esfuerzo que supuso arrancar la desescalada. Cuando el 27 de enero entraron en vigor las restricciones más duras después de Navidad, en Pontevedra los contagios eran imparables. La primera semana de febrero se superaron los 2.600 casos activos y llegó a haber 35 personas en la uci y 113 hospitalizadas en planta.

El cierre de bares, la suspensión de actividades deportivas y las restricciones en el horario comercial llevaron a un semiconfinamiento que redujo los casos activos en el área hasta los 884, pero todavía tiene en la uci a 14 pacientes y 63 en planta. La buena conducta facilitó el alivio de las restricciones, pero José Luis Muiños, miembro del comité clínico, pide «prudencia, isto non acabou nin o fará nos próximos meses. Hoxe (por onte) levantámonos co comezo dunha posible cuarta onda en Francia».

Los expertos que deciden la relajación o endurecimiento de las medidas tendieron la mano a hacer unas concesiones que en Pontevedra permiten las terrazas al 50 % y la movilidad dentro del área por el elevado porcentaje de hospitalizaciones respecto al resto de áreas. «Cando ía este venres para o centro de saúde no que traballo aínda non eran as oito da mañá e había terrazas cheas con xente sen masca e berrando. A min iso deprímeme», explica Muiños, que lleva un año en la primera línea de una batalla que «só se libra cumprindo as medidas. E son ben sinxelas». Hay hosteleros que ayer creían que hubiese sido mejor que no se hubiese podido abrir en fin de semana, pero «desde o comité clínico somos conscientes de que hai que tomar medidas restritivas, pero tamén de que a economía, especialmente a da hostalaría, está sufrindo. Se se manteñen as normas no exterior e no interior, non debería de haber problema».

Es por eso que piden que ayuden a vigilar que esto se cumple. «Xa non podemos entender a hostalería como o facíamos hai un ano», comenta Muiños, que advierte de que las olas llegan después de «un acontecemento concreto», como ocurrió en verano y en Navidad. Y, ¿qué preocupa ahora al comité? «Descendimos moito e non queremos que haxa un novo rebrote. Temos dúas datas no punto de mira, o 19 de marzo e Semana Santa». El objetivo sigue siendo bajar la incidencia a 7 y 14 días para que se traduzca en un descenso de la presión hospitalaria. «Coñezo moita xente que cumpre as normas, pero se hai un 30 % que non o fai, todo se rompe».

«No sé cómo dejan abrir las terrazas en un fin de semana de calor, nos toca ser estrictos»

 

 

La desescalada se esperaba tanto como el buen tiempo. Y en el día en que todo se unió, las terrazas fueron el objeto de deseo de cientos de personas. Y a medida que las horas pasaban y el sol calentaba un poco más, encontrar una mesa era tarea difícil. Detrás de las barras, los hosteleros se mostraban preocupados de lo que se les viene encima. «Estamos estresados por lo que puede venir el fin de semana con el buen tiempo que va a hacer», señalaba la dueña de Os Carballos, mientras saludaba a sus clientes de toda la vida, a los que no veía desde el 27 de enero. Vinos, cañas y pocos cafés eran las principales consumiciones en una de las plazas más populares de la ciudad y en la que en anteriores desescaladas ha tenido que intervenir la policía por las aglomeraciones de gente. Con ese recuerdo en su cabeza, son varios los hosteleros que reflexionan: «No sé cómo dejan que abramos un viernes antes de un fin de semana de buen tiempo».

Saben que desde les toca volver a ser ese policía de barra que tantos quebraderos de cabeza le trajo en diciembre. Beatriz Araújo, de La Espuela, asegura mientras monta la terraza para el mediodía que «nos toca ser muy estrictos porque la gente está ansiosa por salir a la calle. Es el momento de que todos los hosteleros estemos concienciados de que no puede haber una vuelta atrás». Ella cree que durante la Navidad se vivió un despropósito que no se puede repetir. La solución es ser exigente con el cliente y «el que no quiera cumplir las normas que se vaya a otra terraza que hay de sobra». Araújo todavía está pendiente de instalar el código QR. La información la recibieron ayer y son «veinte páginas ya no sabes ni que leer».

Los hosteleros que abrieron sus negocios reconocen que lo hacen «porque nos gusta nuestro trabajo», pero comprenden que haya otros empresarios que sigan con sus negocios cerrados. En A Ferrería sigue sin terrazas y en Méndez Núñez falta la de La Gramola. También para la hostelería esta es una desescalada descafeinada. Tanto clientes como hosteleros esperan que se pueda mantener esta apertura, pero piden «sentido común». De ahí que muchos recalquen que hubiese sido mejor esperar al lunes para ir controlando la ansiedad que da el alivio de las restricciones.

Primeras inspecciones policiales con el inicio de la desescalada

 

L. Penide

Coincidiendo con la entrada en vigor de las restricciones de la nueva fase de desescalada, la Policía Local de Poio ya empezó este mismo viernes por la mañana las inspecciones para velar por el cumplimiento de las medidas establecidas. De igual modo, actuaron los cuerpos municipales de Pontevedra y Sanxenxo, ayuntamiento este último que anunció que se reforzarán los controles y extremará la vigilancia de terrazas y espacios públicos.

En este punto, desde la Jefatura municipal de Poio aludieron a que la Administración autonómica establece que, en los concellos de menos de 20.000 habitantes, «este tipo de actuacións se leven a cabo dúas veces por semana». Así, se prestará especial atención a que «os locais permanecen pechados no seu interior -só poden estar habilitadas as terrazas ao 50% da súa capacidade, manténdose o servizo de recollida ou entrega a domicilio- e que cumpren co horario que se contempla no Nivel 2 (...), ata as 18 horas».

Otra de las cuestiones sobre las que incidirán los agentes municipales es en la relativa a que estos establecimientos «deben contar con paneis informativos sobre o seu aforo», así como estar dotados de un código QR vinculado a la página web del Sergas. Esto «servirá para axilizar rastrexos en caso de que se produzan posibles gromos». Desde la policía, en todo caso, precisaron que «tanto no caso desta aplicación como dos carteis, os negocios dispoñen aínda dun prazo, aberto ata o 5 de marzo, para habilitalos».

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