«¡Qué pena que no cuenten con nosotros!»

El presidente del Consello Galego y del Colegio  de Veterinarios de Pontevedra, Luis Núñez, cree que no se está aprovechando el conocimiento del colectivo en crisis como la del coronavirus


pontevedra / la voz

A Luis Núñez Desiré, presidente del Consello Galego de Colegios Veterinarios y del colegio provincial de veterinarios (Pontevedra, 1964), hay cosas que le vienen de familia. Se hizo veterinario como lo fue su bisabuelo, su padre y su tío. Y es un defensor de los servicios públicos como lo eran sus progenitores. Su voz se llena de nostalgia al recordar que fue al primer instituto mixto que hubo en Pontevedra, a la Xunqueira, y pensar que algunas familias preferían entonces no mandar allí a sus hijos porque había muchos repetidores. Él fue de los que se quedó. «Luego llegó el selectivo y sacamos unas gran notas, había un profesorado maravilloso, joven, implicado, defensor de la educación pública... solo tengo buenos recuerdos», dice. Ha llovido desde entonces. Luis es padre de dos hijos universitarios y de una estudiante de secundaria. Y es el portavoz de los colegios veterinarios gallegos tras toda una vida ejerciendo una profesión que mamó desde pequeño y que le sigue apasionando porque «permite trabajar en muchísimos campos y es muy gratificante». Quizás porque es un convencido del papel de los veterinarios en la sociedad, está especialmente dolido con la gestión de la pandemia. Ni siquiera está enfadado. Está decepcionado. Que es peor.

Luis explica su postura: «Está demostrado históricamente que cuando una enfermedad afecta al conjunto de la población debe ser combatida desde una perspectiva epidemiológica, en la que la detección precoz de la patología (que en el caso del covid- 19 no se produjo), la elaboración de planes de contingencia frente a la misma, hacer actuaciones sanitarias específicas en los enfermos y portadores, dar pautas generales a la población global o establecer unas medidas de bioseguridad proporcionadas a la situación sanitaria de la zona geográfica son importantes. Y son aspectos en los cuales la profesión veterinaria tiene una experiencia que quizás se ha desaprovechado por parte de las autoridades sanitarias». Luego, añade: «Si a todo este le añadimos que el 60 % de las infecciones en humanos y el 75% de las enfermedades emergentes son de origen zoonótico (que se transmiten de animales a humanos), no podemos llegar la otra conclusión que el tratamiento y prevención del covid se debería haber abordado como una tarea interdisciplinaria en la cual la profesión veterinaria debería estar presente». Todo ello le lleva a expresar un lamento en voz alta: «¡Qué pena que no cuenten con nosotros!».

Aunque cree que se ha subestimado la capacidad de los veterinarios para ayudar en esta crisis sanitaria, considera que están haciendo un papel importante allí donde se cuenta con ellos. Acaba de verse en Galicia con el caso de la granja de visones en la que se detectó un brote de coronavirus en los animales gracias al plan de control de esta especie que se está haciendo. A ese respecto, cuenta que en la provincia de Pontevedra quedan solo cuatro granjas de visones, ubicadas en Agolada, Lalín, Oia y Vilaboa. «Fueron explotaciones que estuvieron en boga hace años», explica.

«Hay muchas facultades»

Luis cuenta que él es inspector veterinario de Medio Rural y que la rama a la que se dedica, a veces poco conocida, es otra demostración de lo amplio que es el campo de trabajo de los veterinarios. Explica que tanto pueden dedicarse al cuidado de las mascotas -las clínicas de pequeños- como al control y cuidado de animales de producción, pero también a todo lo que tiene que ver con la calidad alimentaria. Pero, eso sí, no cree que las condiciones laborales sean siempre buenas para los profesionales. «En España hay demasiadas facultades de Veterinaria con demasiadas plazas, lo que da un ratio elevado de veterinarios tanto por población como por cabaña ganadera. Cerrarlas no es factible una vez que funcionan, pero sí se pueden reducir las plazas, porque hay muchos veterinarios y eso a veces hace que las condiciones de trabajo que se les ofrecen no sean las mejores», señala.

Mayoría de mujeres

Es hablar del número de veterinarios y que salga a relucir un dato que Luis cree que ha «enriquecido» a la profesión. «Antes, nuestra carrera era eminentemente masculina y ahora en Galicia hay más colegiadas mujeres que hombres y en la provincia también. En la comunidad hay tres mil veterinarios y en la provincia rondamos los 700, de los que 380 son mujeres y 320 son hombres. Tenemos a compañeras en todos los campos de la profesión». Luego, reflexiona: «Que haya más veterinarias mujeres es un signo de que hemos avanzado con los tiempos. Y hay que pensar que si son mayoría, en parte es porque en la carrera se piden notas de acceso altas, y ellas suelen tenerlas».

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