El año de la revancha

La vacunación que podría alcanzar a más del 50 % de la población en verano y el efecto multiplicador del Xacobeo 21/22 deberían tirar de la economía local


El 2021 tiene que ser el año de la revancha. Para los gallegos, un año muy especial. Nuestro año, el del Xacobeo, que nos tiene que servir de trampolín para despegar. Con la inyección de moral que nos infunde a toda la sociedad la llegada de las primeras vacunas contra el covid. Con la esperanza de que un ritmo sostenido de inoculación permita adquirir en cierto tiempo, quizás medio año, una cierta inmunidad -«de rebaño», dicen- que nos permita encarar estos meses con razonable ilusión. Para recuperar tono económico, social y hasta psicológico. Y con la propina que acaba de comunicar el Vaticano, al extender a todo el 2022 los beneficios del jubileo por decisión del papa Francisco.

Jubileo bianual

Para Pontevedra como para otras poblaciones situadas en el Camino la noticia del jubileo bianual es excelente. Tiene que ser una espoleta que tire de la reactivación económica que tanto necesita el sector servicios después de este atroz 2020. Las cifras de caída de la ocupación, con un 80 % menos de pernoctaciones, y su traducción en el PIB provincial, no dejan lugar a discusión. La hostelería, la restauración, hoteles, albergues, viviendas turísticas y demás alojamientos, así como el ocio nocturno necesitarán su propia «vacuna» que solo puede ser inoculada por un retorno del turismo y de los hábitos sociales de consumo que ahora mismo están capados.

Para que se cumpla el deseo de que se convierta en un año maravillosamente normal, las vacunas deberán extender su efecto benefactor sobre la salud pública, pero también en la moral de grupo. El Ibex 35, que ya reflejó incrementos de las cotizaciones cuando llegaron las primeras dosis de Pfizer y BioNtech, será un espejo. Confiemos que a esa inmunización ayuden también los emprendimientos de otras vacunas participadas por empresas vinculadas con nuestra provincia como Zendal y Astrazeneca, que estarán en el mercado a lo largo de este nuevo año.

Audasa no cambia

De momento lo único puñeteramente normal es la subida de peajes que Audasa aplicó en la Autopista del Atlántico, inmediatamente después de las doce campanadas. Es decir, lo cotidiano desde hace muchos años para miles de conductores que la usamos en Galicia.

De momento, ni el cambio al frente del Gobierno de la nación ni el apoyo del BNG a la investidura de Pedro Sánchez, ocurrida hace un año, sirvieron para evitarlo. Supuestamente la rebaja de peajes en la AP-9 estaba en la «axenda galega» con la que el Bloque hizo presidente al candidato socialista. Ana Pontón y Néstor Rego han quedado en una posición incomodísima, con un discurso tan forzado como inerte. Hablan de «exigir una rectificación inmediata» para que el Gobierno deje sin efecto la subida de precios que incluyó también el tramo de Vigo-Redondela que teóricamente iba a ser liberado de peaje, pero que sigue siendo de pago. Me da la impresión de que Pedro Sánchez y su gobierno de coalición han echado cuentas y el único voto del diputado del BNG es perfectamente prescindible como ya se comprobó en la votación de los Presupuestos Generales del Estado 2021.

Por cierto, con respecto a Audasa, un fleco más. En el transcurso de este año es muy probable que tengamos resolución del recurso presentado por la concesionaria contra la sentencia que les condenó por cobro abusivo de peajes durante los tres años de las obras de ampliación del puente de Rande. La apelación de la empresa contra el fallo del Juzgado Mercantil 1 de Pontevedra debe ser resuelto por la Audiencia Provincial. La revisión de la sentencia se ha ido retrasando por la demora generalizada que ha introducido a los asuntos judiciales la pandemia.

El mayor contrato

Este año 2021 esperamos asistir en Pontevedra a la resolución del mayor contrato de obra pública a desarrollarse en la historia de la ciudad: la construcción del Gran Montecelo. Otro elemento de dinamización.

La Xunta de Galicia, después de cometer el error mayúsculo en la primera convocatoria, estableciendo un precio de salida que ahuyentó a las principales constructoras por el escaso margen de beneficio que se les ofrecía, tuvo que paralizar el proceso para evitarse el papelón de que quedara desierta. Costó un año más de retraso y repetir trámites después de haber incrementado la previsión presupuestaria. De manera global, el Gran Montecelo, es decir la construcción de un nuevo edificio hospitalario de diez plantas más la reforma de la residencia sanitaria actual, no bajará de 155 millones de euros. De esa tarta, el pedazo principal es el contrato por 130 millones para el nuevo hospital. En pocos días sabremos cuántas ofertas concurren. La sensación es que, ahora sí, las mayores constructoras del país presentan plicas. El plazo concluirá el 11 de enero y dos días después se abrirán, según las previsiones facilitadas por la Xunta. Del volumen de la obra da una medida que su desarrollo lleve asociados más de 2.600 empleos, una cifra que hoy en día no genera ningún empleador salvo administraciones públicas. Siendo importante ese empleo coyuntural, lo más trascendente es que por fin, aunque sea con dos décadas de retraso, el área de Pontevedra contará con una infraestructura sanitaria adecuada para los 300.000 habitantes a los que atiende.

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