Sindicatos educativos afirman que la mayoría de las peticiones son desestimadas
13 dic 2020 . Actualizado a las 21:03 h.El presente curso escolar arrancó con muchas incógnitas por el impacto de la pandemia del coronavirus y la Administración tuvo que regular situaciones que podían darse en el aula. Una de las medidas fue la creación, en noviembre, de comisiones provinciales de absentismo para abordar situaciones como la vivida por una familia de Pontevedra. Graciela Arias, una madre con una dolencia grave, decidió no enviar a su hijo de 9 años al CEIP Praza de Barcelos al considerar, por informe médico, que si su niño se contagiaba de covid en el centro para ella podría ser letal.
Ese caso -finalmente se anuló el expediente abierto a la madre- y otros existentes en la comunidad llevaron a la Consellería de Educación a crear equipos de atención virtual al alumnado (AVA) para reforzar y completar la atención domiciliaria para aquellos estudiantes que no acuden al centro por tener familiares vulnerables convivientes o por padecer una determinada patología que impide que asistan a clase por un período prolongado de tiempo. También se aprobó una actualización del Protocolo de Atención Domiciliaria para adaptarlo a las situaciones derivadas del contexto covid.
Pero, ¿qué pasa con los profesores vulnerables por cuestiones de salud? La Consellería de Educación no ofreció datos a este periódico, pero el sindicato ANPE afirma que, según la información aportada por la Xefatura Territorial de la Consellería de Educación, en la provincia de Pontevedra se han realizado un total de 196 peticiones de exención este curso. Tanto esta central como la CIG-Ensino apuntan que no les constan las solicitudes que hayan podido ser aceptadas por la Administración. Desde ANPE subrayan que sí saben que «la inmensa mayoría son desestimadas».
Fuentes sindicales explican que el procedimiento es largo y que a muchos de los que han hecho la petición ni siquiera les han llamado. Una empresa privada (Cualtis) tiene la concesión de este servicio y es la que contesta a las peticiones de baja por riesgo de salud. «Es vulnerable, pero su nivel de riesgo no precisa baja laboral» es la respuesta tipo que han recibido algunos de los docentes.
En institutos de Pontevedra sus directores dicen no tener casos en sus centros de profesores que hayan solicitado dar clase desde casa debido al riesgo de contagio por el covid. Sí hay en el área sanitaria de Pontevedra y O Salnés algunos casos de docentes que han optado por jubilarse por la combinación del miedo a infectarse, las mayores exigencias telemáticas y la incertidumbre sobre la marcha del curso.
Algunos profesores hacen hincapié en que la condición de vulnerable relacionada con el covid no necesariamente implica que se trate de docentes que están en la recta final de sus carreras. Hay también profesores más jóvenes que, por motivos de salud, preferirían no tener que acudir cada día al centro educativo. Desde los equipos directivos apuntan que el primer trimestre del curso sí ha puesto de manifiesto una incidencia de casos covid mucho menor de la esperada cuando en el verano se preparaba el curso. Lo decía hace unas semanas el director del IES Frei Martín Sarmiento de la ciudad, David Alvariño: «Tanto para el equipo directivo como para mí lo peor es la burocracia que se ha venido encima con las sucesivas adaptaciones de los protocolos». Además de eso, está el mantenimiento de las normas de prevención y seguridad, para evitar que se relajen en los recreos y en las entradas y salidas.
En el área sanitaria había, según el informe de ayer, 131 positivos en centros educativos, tres aulas clausuradas y una escuela infantil totalmente cerrada.
«Cursei solicitude de revisión do meu estado e sigo sen resposta oficial»
Ricardo Fernández Guerra é profesor no CIFP Carlos Oroza de Pontevedra. Sofre diabetes tipo 1, pero non solicitou dar clase dende a casa polo tipo de formación que imparte. Si que se acolleu a unha normativa pola que os docentes especialmente vulnerables podían solicitar unha revisión do seu estado. Pasaron os meses pero aínda non sabe nada dese trámite ante a dirección do centro.
-¿Obtivo resposta?
-Estou agardando resposta dende aquela, con especial risco para a miña saúde. Son insulino dependente dende o ano 2015, con cinco pinchazos por día mínimo. O que si importa é que se che piden opinión e cursas solicitude de revisión esteas agora mesmo sen resposta oficial. O único que fixen foi a revisión médica anual da consellería.
-No seu centro educativo houbo unha aula pechada por covid. ¿Ten medo?
-Levo dende setembro en contacto diario, cinco horas ao día de mércores a venres, con vinte alumnos. Por sorte sen incidencias, pero se houbera unha incidencia e eu contraio o virus, ¿que? Podo estar moi exposto a consecuencias.
-¿Falta supervisión?
-Eu sigo facendo o meu traballo con ganas, pero non me parece que sexa o procedente. Eu e outros deberamos estar convenientemente supervisados. Afortunadamente non tiven problema, polo momento, e que dure.