Cuando la cuarentena era en Tambo

La isla sirvió para confinar los pasajes y tripulaciones de barcos que llegaban a las Rías Baixas en el siglo XIX


pontevedra / la voz

La ubicación de Tambo en el interior de la ría, pero a la vez lo suficientemente alejada de las poblaciones costeras, la convirtió en el siglo XIX en el lugar ideal para el confinamiento de tripulaciones y pasajes que llegaban por mar de zonas infectadas por epidemias o de riesgo. Así pues, el confinamiento como medida preventiva de epidemia, que de vez en cuando se había practicado en la isla, recibió el respaldo oficial de la autoridad competente. Una búsqueda en la hemeroteca digital Galiciana revela la importancia que tuvo este enclave a mediados de aquel siglo.

El establecimiento del lazareto en Tambo no se hizo sin oposición, creando una durísima polémica, que trascendió de la política para saltar al debate público, durante todo el tiempo que duró el establecimiento, desde su origen en 1865 hasta su cierre en 1875, y que enfrentó a Pontevedra y Vigo sobre la idoneidad de la decisión.

Sin embargo, el Estado, acuciado por las epidemias de aquellos tiempos, cortó por lo sano y dio su visto bueno al lazareto poiense. En una orden que se hizo pública a través de diversos periódicos, se comunicaba que Tambo sería el destino de aquellos buques que procediesen «de puntos invadidos por el cólera» y se indicaba que «los lazaretos de Mahón y San Simón están dedicados a las cuarentenas motivadas por otras enfermedades epidémicas».

Tiendas para soldados

En una circular del gobernador de la provincia de Pontevedra, transmitida por telegrama a lugares tan lejanos como Oviedo y para conocimiento de las juntas de sanidad marítima asturianas, en 1866, se informaba de una decisión del ministro de la Gobernación para que se enviasen a esta isla «buques a cuarentena en el lazareto de Tambo en esta ría». La orden ministerial se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo, el 26 de octubre de 1866. En ese mismo año, el Gobierno central dispuso que guardasen en Tambo el confinamiento sanitario prescrito dos batallones procedentes de la isla de Santo Domingo, montándose tiendas de campaña para alojar a los soldados.

El alojamiento temporal dio lugar a estructuras más permanentes, según refleja El Buscapié el 16 de diciembre. Se han construido hospitales, almacenes de expurgo y ventileo, fonda, cementerio, capilla, fuentes, y lavadero.

Tambo siguió siendo lugar de recepción de barcos en cuarentena durante años, pero las tensiones políticas siempre estuvieron ahí y la pugna acabó decidiéndose con su cierre y el triunfo definitivo de San Simón, en la ría de Vigo, como único lazareto.

En septiembre de 1879 boletines oficiales como el de Ourense, anunciaron la supresión del lazareto poiense alegando «insuficiencia y mal estado de sus edificaciones», su proximidad al establecimiento insular olívico, y el escaso número de barcos que guardaban la cuarentena.

El Estado ahorraba 20.000 pesetas al año, coste de material y funcionarios. Parte del mobiliario se envió a la isla viguesa y el resto se subastó. Se nombraron un conserje y un guarda «con la obligación precisa de residir constantemente» en Tambo. Así se cerró este capítulo de una historia que, sin embargo, no se borró de la memoria colectiva de la comarca, un recuerdo que pervive entre las familias de gentes del mar de Combarro y Marín.

Una orden clasificó al enclave poinense apto para buques de zonas afectadas por el cólera

El establecimiento se suprimió tras una larga pugna con Vigo en torno a San Simón

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