«Todas somos Alba», gritan las enfermeras

El colectivo de eventuales defendió en Pontevedra a una compañera de Lugo que difundió su caso


pontevedra / la voz

Con gritos de «Todas somos Alba, coida a quen te coida», y «Campa, dimisión» -en alusión al gerente del Sergas- concluyó este martes la protesta mensual de cada día 12 del colectivo Enfermeiras Eventuais en Loita. En la entrada del Hospital Provincial de Pontevedra desplegaron una gran pancarta y leyeron un manifiesto. El enfermero Edu García fue el encargado de darle voz y desvelar quién era la Alba de las consignas, con quien también se solidarizó la Asociación de Celadores Galegos.

Alba es una enfermera del área sanitaria de Lugo y miembro del colectivo. El pasado 5 de noviembre su testimonio hablando de su vida laboral salió en la televisión pública estatal. En su caso, unos 400 contratos en 14 años formando parte de las listas de contratación del Sergas. Lo que quiso denunciar ayer Enfermeiras Eventuais en Loita es que, tras aparecer Alba también en una televisión privada, el Sergas facilitó a ese programa datos falsos de su vida laboral, «como que ela non tiña praza porque suspendera dúas ofertas públicas de emprego». El colectivo decidió cambiar su loita de noviembre para defender públicamente a Alba y expresar su repulsa ante «estes abusos por parte da Administración». «Parécenos lamentable que a resposta dunha institución pública á exposición dun problema que afecta a traballadores e usuarios sexa atacar persoalmente a quen se atreve a dar a cara», afirmaron en el comunicado. Por eso, los participantes en la concentración de ayer en Pontevedra exhibieron en un folio su vida laboral para demostrar que Alba «no está soa e que non é a única porque todas somos Alba». Reiteraron que su lucha no es solo de enfermeras, sino del sistema público de salud.

«Me dijeron que el contrato de continuidad era obligatorio»

 La enfermera Adriana Mouteira, con 11 años en el Sergas, 860 contratos y tres opes aprobadas, participó ayer en la protesta. Minutos antes del inicio, todos estaban pendientes de ella. Adriana hizo público que el supervisor de llamamientos le aseguró que tenía que aceptar uno de los nuevos contratos de continuidad que se ofrecen por lista. «Le dije que no quería porque lo considero una esclavitud. Y me contestó que en esta área sanitaria era obligatorio y que si no lo cogía, me iban sancionar con un año al final de la lista», explicó. Ese contrato es voluntario, como se recoge en el DOG. «Les respondí que lo iba a denunciar, lo consultaron en Santiago y me dijeron que tenía razón. Pero el mal trago no me lo quita nadie».

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