La Diputación buscaba a sus presidentes

El gobierno provincial inició el proceso de restitución de la memoria de sus dirigentes durante la Segunda República recopilando sus fotos para colgar sus cuadros en la galería del pazo pontevedrés


pontevedra / la voz

La galería de presidentes de la Diputación de Pontevedra tenía un notorio y clamoroso vacío que empezó a cubrirse hace veintidós años. En aquel momento, de los nueve políticos de distintos partidos que dirigieron el timón provincial durante la Segunda República, el retrato de uno solo -Amancio Caamaño Cimadevila- ocupaba el lugar que le correspondía entre los demás representantes de la institución desde sus inicios. La restitución de la memoria de los presidentes «olvidados» es un tema del que se venía hablando desde la década anterior, cuando los diputados socialistas propusieron llenar ese hiato en la sucesión de retratos y lograron el respaldo de los demás grupos de la corporación para hacerlo. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1997 para que el equipo del entonces presidente popular Manuel Abeledo pusiese empeño en la tarea.

Un día como hoy, hace veintidós años, La Voz de Galicia informó a los pontevedreses de la intención de la Diputación de que en su galería de notables figurasen todos sus dirigentes históricos. Solo había un problema y no era pequeño. La institución no disponía de las fotos de todos los presidentes que faltaban para poder cubrir los espacios vacantes. Se buscaban imágenes de cinco de los nueve antiguos dirigentes. Otros tres estaban localizados, aunque no se exhibían en la galería presidencial.

Subsanar la condena al olvido

Los nombres y sus períodos de gobierno sí estaban claros al figurar en la documentación histórica de la institución. De hecho, el libro conmemorativo de la Diputación, que cumplió 150 años en 1996, desveló para el público las identidades que permanecieron ocultas durante tanto tiempo. Era el principio del fin de la damnatio memoriae, la condena al olvido, en que se habían visto sumidos desde la Guerra Civil.

Nada más proclamarse la Segunda República, el 14 de abril de 1931, un comité asumió la dirección de la Diputación con un ejecutivo provisional, que eligió a Amancio Caamaño para su dirección. Poco duró este comité, porque solo diez días después su puesto lo ocupó, si bien también fugazmente, apenas un mes, Bibiano Fernández Osorio Tafall. Caamaño volvió a asumir las riendas del organismo provincial a finales de mayo.

En los cambios políticos que se fueron sucediendo después al frente de la Diputación hasta el verano de 1936, pasaron por la institución hasta siete presidentes. En la lista se encontraban Valentín García Temes, Joaquín Maquieira Fernández, José Viñas del Monte, Ramón Domínguez Ferradás, Luis Fontaíña Serrapio, José Adrio Barreiro y Maximiliano Pérez Prego. La Voz de Galicia incidió en su reportaje de 1997 en que muchos de estos protagonistas acabaron siendo fusilados o represaliados. Su condena al olvido en la institución provincial que presidieron fue una muestra más de ese silencio que cayó sobre ellos.

De esta forma, en la galería se creó ese hiato entre los días del último presidente bajo Alfonso XIII y el primer delegado-presidente de la Diputación de Pontevedra el 24 de julio de 1936, nombrado por el Gobierno militar. La lista de retratos continuó posteriormente su trayectoria hasta el regreso de la democracia a España y la actualidad. Para cubrir el vacío pictórico presidencial no fue suficiente la muerte de Franco. Hubo que esperar hasta 19 años después de la aprobación de la Constitución.

¿Qué resultados tuvo aquella búsqueda de retratos perdidos o arrinconados y de las fotos imprescindibles para cubrir los huecos? De los cinco nombres de los que informó La Voz de Galicia y de los que la Diputación carecía de fotografías para hacer sus cuadros, se exhiben los retratos de tres. Otros tres cuadros que no estaban colgados en la galería en 1997 pero que se habían localizado en otras ubicaciones, también han ocupado su lugar.

Homenaje público

En el mandato del 2015 al 2019, el primero en ser presidido por una mujer, la socialista Carmela Silva, se dio un paso más. El 12 de noviembre del 2016, la Diputación realizó un acto de desagravio y reparación de la memoria histórica, «coincidindo co 80 aniversario do fusilamento dun membro da comisión xestora e de dous dos presidentes da institución en 1936». El bipartito provincial colocó entonces una placa en el jardín, mientras que en el salón de plenos se llevó adelante un acto de homenaje, con la presencia de descendientes de las víctima, asociaciones, representantes de los concellos, entre otros. Se recordó especialmente a los exdirigentes fusilados Amancio Caamaño y José Adrio, así como a los represaliados Bibiano Fernández Osorio-Tafall y Maximiliano Pérez, además del integrante de la comisión gestora Ramiro Paz Carbajal -fusilado- y del asesor jurídico José García Vidal -destituido-. Al menos, ahora, su recuerdo eludirá el olvido de las décadas pasadas.

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