«No se ve ni se respeta nuestra función»

Vigilantes de seguridad de los hospitales públicos de Pontevedra piden más personal y medios


pontevedra / la voz

Son una representación de los vigilantes de seguridad de los hospitales públicos de Pontevedra, Montecelo y Provincial. Trabajan para la empresa Eulen, que es la adjudicataria del contrato de este servicio con el Sergas para estos centros del Chop y el Hospital do Salnés, en Vilagarcía. Este personal, a través del sindicato UGT, lleva varios meses denunciando de forma pública los incidentes a los que se enfrentan. Lo hacen, dicen, por falta de respuesta a sus demandas de más medios humanos y materiales y para que los usuarios lo sepan.

La Voz los reunió en la cafetería del Provincial para conocer cómo son sus jornadas. Florentino Bermúdez y Domingo Álvarez son dos de los vigilantes de Montecelo. Juan Gutiérrez y Cristina Pérez están en el Provincial. Al igual que Vanessa Álvarez, que llega a la cita apoyada en una muleta. Está de baja desde el 16 de junio. ¿Qué pasó?, se le pregunta. «Un paciente que se puso agresivo me cayó encima de la rodilla, provocándome un esguince de menisco», cuenta. Junto a estos trabajadores también comparten tertulia Lucho Álvarez, responsable de Seguridad del sindicato UGT, e Isaac Gutiérrez, secretario general de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo.

Florentino y Domingo, que llevan 26 y 21 años como personal de seguridad, respectivamente, explican que en Montecelo hay dos vigilantes en el turno de mañana, dos en el de tarde y solo uno en el de noche para todo el hospital. Recuerdan que hace años había dos vigilantes de noche y con arma. Hoy hay uno y solo con una defensa.

Juan, Cristina y Vanessa señalan que en el Provincial son dos en el turno de mañana, y uno en el tarde y en el de noche. Hacen hincapié en que en este hospital está el servicio de Psiquiatría, de donde proceden buena parte de las llamadas del personal sanitario para que intervengan.

Todos coinciden en que es necesario un refuerzo del personal y una mejora de los medios materiales. Como mínimo reclaman dos vigilantes en cada turno y contar con material del que sí disponen compañeros de otros hospitales gallegos como el Álvaro Cunqueiro de Vigo o el Clínico de Santiago. Lucho Álvarez concreta de qué material hablan: aerosoles de gel, escudos y chalecos antitrauma, además de guantes anticorte. También solicitan la instalación de cámaras de seguridad en espacios comunes. En el Provincial tienen que hacer sus turnos con tres teléfonos encima y un gran manojo de llaves. Añaden, además, que la alarma antiincendios está en la garita situada en la parte trasera del edificio.

«No es una reivindicación nuestra, sino de todo el hospital. Lo que queremos es que trabajadores sanitarios, pacientes, familiares y nosotros mismos nos sintamos seguros. Estando un vigilante solo esa seguridad no se puede garantizar», recalca Cristina. Domingo y Juan aluden a que muchas veces no se respeta la función del vigilante. «Los hospitales son como pequeñas ciudades. La primera intervención cuando hay agresiones verbales o físicas o robos nos corresponde a nosotros mientras no llegan las fuerzas de seguridad, que a veces no llegan», comenta Domingo.

Juan y Cristina coinciden en que no se valora el trabajo del personal de seguridad. «Alguna gente se sigue refiriendo a nosotros despectivamente como ‘el segurata’ o pensando que somos matones de discoteca, cuando no es así», subraya Juan. «No se ve ni se respeta nuestra función cuando somos colaboradores de las fuerzas y cuerpos de seguridad», puntualiza ella. Su presencia también tiene un efecto preventivo y disuasorio. Entre sus cometidos también está evitar que se fume en el interior o exterior de los centros sanitarios.

Según sus cifras, pueden realizar unas 900 intervenciones al año entre los dos hospitales públicos que implican llamada a la Policía Nacional. Todos pueden enumerar incidentes graves y alguna anécdota. Domingo recuerda un dedo roto, cuyas consecuencias aún arrastra, y una situación que obligó a desalojar y cerrar media hora el servicio de urgencias de Montecelo en el año 2011. Lo protagonizó un exlegionario. Cristina cita la aparición de una misteriosa olla en una zona del Provincial.

A preguntas de La Voz, el Chop declinó valorar sus demandas.

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