LEB Plata El Peixe juega en Villarrobledo el partido de vuelta por el ascenso, al que llega con una ventaja de 16 puntos después de ganar la ida en A Raña
25 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.La caravana hacia el oro partió ayer por la tarde cuando los jugadores acabasen de trabajar. Se levantaron, acudieron a sus empresas y antes de anochecer pusieron rumbo a Villarrobledo para buscar esa recompensa al sacrificio de una temporada demasiado compleja para dejar escapar el regalo del ascenso. El Peixe está acostumbrado a romper los pronósticos. Ahora busca cerrar un año en el que nunca pensaron que acabarían luchando por entrar en LEB Oro, palabras mayores para un club humilde. Se metieron en el grupo del ascenso y una combinación de esfuerzo y suerte les llevó a batirse en play off con el favorito.
El conjunto albaceteño era un desconocido, una revelación en una temporada demasiado larga. Los de Javi Llorente salieron trasquilados en los dos partidos de liga regular que jugaron contra ellos. Su intensidad y físico portentoso anuló al Peixe. La clasificación final se los volvió a servir en la lucha por el ascenso. Y fue ahí, cuando temiendo lo peor, los peixiños se convirtieron en pirañas. Devoraron al Villarrobledo con su propia medicina, imponiendo ellos el ritmo y la intensidad y algunos cambios en el juego estudiados por Llorente después de las dos derrotas en liga. El resultado era claro, 16 puntos arriba y las opciones para el partido de vuelta abiertas de par en par. Ahora, solo falta rentabilizar esa ventaja manteniendo el alma de piraña y el corazón del Peixe.
Pantalla gigante en Marín
En Albacete estarán casi solos, pero una pantalla gigante en la Alameda de Marín reunirá a todos los aficionados para apoyar al equipo a las 19.30 horas. «Todos llegamos con muchas ganas, es difícil pelear por el ascenso, pero es algo bonito que está ahí, al alcance de la mano», reconoce Javi Llorente, que con su habitual prudencia asegura que «en el partido de Marín, ellos no tuvieron nada de acierto y ahora jugando en casa van a estar más afinados, nosotros tenemos que ser capaces de llevar el partido, que no sea muy físico, además de tener una pizca de suerte».
El perfil del Villarrobledo es ya conocido por el Peixe, pero esta semana se han preparado para neutralizarlos. La ventaja de los 16 puntos les da confianza, pero no pueden jugar pensando en eso para no derrochar oportunidades. «Esta semana ha sido tranquila, no hemos hecho grandes esfuerzos para evitar lesiones», comenta Javi Llorente.
El equipo llega al límite de sus fuerzas después den una temporada larga y con muy pocas rotaciones, pero están a cuarenta minutos de dar otro paso más en su carrera al Oro. Es un partido a vida o muerte, que servirá de despedida para los jugadores extranjeros que partirán ya hacia sus países sin billete de vuelta. Marín confía en que esa motivación de dejar el equipo en lo más alto haga realidad el sueño dorado del Peixe.