Alumnos o usuarios de la biblioteca de Ciencias Sociais están hartos de pedir un aparato para calentar la comida
06 oct 2018 . Actualizado a las 09:33 h.Todos los años, los alumnos de la asignatura de Técnicas de Comunicación Electoral e Institucional, del grado de Publicidade e Relacións Públicas, tienen que medir sus fuerzas en una campaña electoral. La clase de divide en partidos y cada cual elabora un programa con el que trata de seducir al alumnado para ganar sus votos. Todo el mundo es consciente de que hay que hacer propuestas sugerentes, prometer cosas que le importen a los estudiantes. Pues entre esas cosas que suelen prometerse está nada más y nada menos que ¡luchar por un microondas! Como lo leen. Una de las quejas de los usuarios de la facultad es que no hay ni una sola máquina para calentar la comida. De ahí que el asunto salga a relucir en cada campaña y que siga vivito y coleando ahora mismo. Basta preguntar en la facultad para que suenen las quejas por doquier.
Vayamos por partes. En la planta baja del edificio de Ciencias Sociais hay un buen número de servicios, desde cajero automático a máquinas de bebida o comida. En la primera planta está la cafetería, que tiene dos partes, el bar y el comedor. Por tanto, los que quieren comer en esta cafetería lo tienen fácil: pagar el menú o el bocata y listo. El problema lo sufren quienes optan por llevarse el táper de casa, que al parecer son bastantes.
Cuentan el asunto cuatro estudiantes llamadas Andrea, Cristina, Claudia y Bea. Ellas no son alumnas de Ciencias Sociais, sino que acuden a diario a la biblioteca a preparar oposiciones y comen en la facultad. Se traen los táper de casa. Y en alguna ocasión intentaron calentarlos en el microondas que hay en la cafetería, pero no se lo permitieron. «Eso es solo para comida que coges en la cafetería, lo cual es un poco tontería porque lo que te sirven allí ya está caliente», indican. Tampoco está permitido ocupar mesa sin consumir en el bar. Así que es habitual que coman alimentos fríos sentadas en algún banco de los que hay esparcidos por los pasillos. «Hoy trajimos ensalada de pasta. En verano no pasa nada porque comes frío y punto. Pero en invierno se echa de menos un microondas».
«Y también una fuente»
Lo mismo opinan tres chavales recién titulados en Comunicación Audiovisual que aseguran pelearon sin éxito durante toda la carrera por el dichoso microondas. «En mi caso además de pedir el microondas siempre reivindiqué también que pusiesen una fuente. No me parece algo tan costoso y da buen servicio. Lo del microondas, la excusa que nos ponen es que no hay quien se encargue de limpiarlo», indican estos universitarios.
La historia llega a tal punto que algunos chavales van con el táper a la facultad de Ciencias da Educación e do Deporte o a la de Fisioterapia, donde sí hay microondas, y luego vienen de vuelta a comer en Ciencias Sociais. Lo cuenta Manu, que se lo vio hacer a un compañero de clase: «Se marchó un día con las lentejas frías y llegó con ellas calientes. Le cayó un vacile, pero al menos se las pudo comer», señala.
Curiosamente, en Fisioterapia y Ciencias do Deporte la reivindicación es a la inversa. En ambos casos hay microondas para calentar los táper. Pero lo que no tienen es cafetería. Y hay alumnos y profesores que la echan de menos. Dicen que no les importa tanto el menú del día como «tener que tomar café de máquina». En Forestales, como en Ciencias Sociais, hay bar y cuenta con microondas. Pero un cartel avisa también de que nada de calentar comida del exterior.
Hay quien va hasta Ciencias do Deporte o Fisioterapia a calentar la comida