«Lores é un crack»

El BNG lanza la carrera electoral para un sexto mandato del actual alcalde con demostración de músculo en el recinto ferial y nueva iconografía


La demostración de músculo realizada el viernes noche por el BNG en Pontevedra constituye la enésima comprobación del carisma que goza su baluarte, Miguel Anxo Fernández Lores. Sin él, la capacidad de convocatoria del partido nacionalista sería infinitamente menor. Igual que sus posibilidades electorales. Si lo quieren en términos futbolísticos, Lores es al Bloque lo que Messi al Barça. Ya lo resumió en su discurso Ana Pontón, principal dirigente del BNG, que definió así a Lores: «É un crack; tedes un crack de alcalde».

La cena multitudinaria que albergó el Recinto Ferial escenificó el inicio de una nueva carrera electoral del de Villalonga, cuya candidatura para 2019 quedó lanzada a ritmo musical con la canción Imos cara adiante, interpretada, entre otros, por el propio Lores. La sorpresa de la noche ya corre como la espuma por las redes.

Frente a la exhibición de poderío y confianza del candidato nacionalista y los suyos a trece meses vista de los comicios locales, contrasta el silencio de la práctica totalidad de los potenciales rivales electorales. En símil de Fórmula 1, de las demás escuderías no sabemos que pilotos colocarán en la parrilla de salida en la que el actual alcalde ocupa la pole position. Salvo Luís Rei, de Marea, confirmado nuevamente como candidato.

Cambio de iconografía

Sin embargo urge decir que, a diferencia de las tres anteriores cenas similares celebradas por el Bloque en torno a su candidato principal (2006, 2011, 2015) esta de anteayer tuvo una puesta en escena y una iconografía que vislumbra cambios presentes y futuros. Hace cuatro años la campaña pivotaba solo en el candidato. El soporte lanzadera fue un cómic. Lores se metió tanto en el papel que llegó a posar con el casco con alas del héroe de las historietas de Uderzo y Gosciny como representación del Lorix que resistía a sus rivales políticos jugando con la analogía con la aldea gala.

Ahora se nos presenta a un Fernández Lores en modo coral, sea dicho en los dos sentidos. El soporte lanzadera es un videoclip. Aparece cantando y hasta dando unos tímidos pasos de coreografía, escoltado por conocidos músicos locales como Mariña, la vocalista de los Furious Monkey House Cora sayer, Xaquín Moreda e incluso uno de los grupos que interpretan Cantos de Taberna. Todos juntos cantan que «chegará moi lonxe a historia, e aquí estaremos xuntos ata o final, e se chove a quen lle importa? (...) Nun lugar onde os soños danzan polo aire, meu fogar a miña ponte de pedra vella (...) Imos cara diante, segue cara diante». Un tema compuesto por Gonzalo Maceiras.

Anabel emergente

La nueva estética de campaña ya es más despersonalizada. Un logo que potencia dos palabras «Adiante Pontevedra». Hasta la letra y la iconografía no son las clásicas del BNG. Más bien parece un híbrido entre los de Adidas y Carrefour, para que se hagan idea.

La marca indiscutible sigue siendo Lores. Pero la simbología atisba que ya se empieza a preparar el relevo. Entre los comensales con los que compartí cena surgió una hipótesis que recreamos como periodistas. Se articulaba así: ¿si Lores gana y obtiene un sexto mandato, lo consumaría o está pensando en dejarlo a la mitad y dar paso a un relevo para que se vaya horneando con la ventaja de ser visibilizada como alcaldesa?

El ejercicio recreativo continuaba así: a la pregunta, ¿quién? el propio acto nos contestó. Anabel Gulias. Su figura brilla de modo emergente en el gobierno municipal y en la dirección local del BNG. El viernes muchos de los periodistas presentes concluimos que su parlamento fue brillante, directo, breve y al tiempo refrescante, hasta el punto que Ana Pontón que intervino a continuación la felicitó espontáneamente y proclamó: «¡Anabel eres un ‘puntazo’: qué concelleira e vaia muller!».

De momento Miguel Anxo Fernández Lores es un ejemplar único en la escena política gallega. En Pontevedra nadie ha alcanzado tal longevidad como alcalde encadenando cinco mandatos consecutivos. Va camino de establecer un registro histórico entre los regidores de las principales urbes de Galicia. Ha superado a todos con los 20 años de alcalde que va camino de cumplir. Salvo el coruñés Paco Vázquez, quien permaneció 23 años en la ciudad herculina hasta que se marchó de embajador al Vaticano para dejar, por cierto, la alcaldía a Javier Losada.

Rosario de adversarios

Piénsese que Lores ha conocido a tres presidentes del Gobierno de la nación; a otros tantos titulares de la Xunta de Galicia; también a un trío de presidentes de la Diputación Provincial y un sinfín de conselleiros y ministros. En su trayectoria se ha batido con un rosario de adversarios en los sucesivos comicios municipales de 1999, 2003, 2007, 2011 y 2015. Desde Juan Luis y Teresa Pedrosa hasta Telmo Martín y Jacobo Moreira, pasando por Roberto Taboada, Tere Casal o Antón Louro, entre otros.

Asimismo Lores ha sorteado potenciales alternativas que en su propio partido se hubieran podido plantear siquiera remotamente para sustituirle como alcaldable. Pero definitivamente aún resulta más llamativa la comparación entre la consistencia de su figura y la fragilidad que transmite la sucesión de portavoces nacionales del BNG. Lores ha sobrevivido a Beiras, Quintana, Xavier Vence, Guillerme Vázquez hasta llegar a Ana Pontón. Difícilmente hay en el Bloque un personaje tan icónico que siempre rehuyó asumir mayores responsabilidades en su partido, pero donde mantiene un ascendente indiscutible.

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