«Juego de tronos», pero de verdad, en la biblioteca pública

La Antonio Odriozola selecciona 150 libros y películas de temática épica para niños y jóvenes


Silvia Freiría, responsable de los «centros de interese» de la Biblioteca Pública Antonio Odriozola, deja claro que el que ahora se dedica a la sala de infantil y juvenil nada tiene que ver con Juego de tronos. Excepto su temática. Es así como en la entidad se refieren a las distintas actividades temporales que van lanzando a lo largo del año para fomentar la lectura. Algunas son fijas, como las de San Valentín, Navidad u otras fechas señaladas, pero otras van cambiando a medida que se les van ocurriendo a las técnicas de la Xunta. Silvia es una de ellas, aunque no directamente la que lleva infantil.

Y es precisamente la sala dedicada a los niños de entre 0 y 14 años la que está llena, al igual que la popular serie, de dragones, brujas, hechiceros, hadas y otros personajes fantásticos. No son los mismos, ni están inspirados en ellos. Al contrario, son mucho más antiguos que las Hijas del Bosque y Viserion. Y, además, mucho más numerosos.

La silla más demandada

Solo comparten en el nombre un trono. Pero en la Antonio Odriozola la silla es real. Está situada en una zona de la sala en la que las responsables de la biblioteca colocan diariamente una selección de libros de literatura épica.

Los aventureros que quieran llevarse prestado uno -y también los que no- pueden sentarse en ella y fotografiarse dominando, por unos segundos, todo lo que alcance su vista. Es, de hecho, una de las atracciones más populares entre los usuarios más pequeños de la biblioteca durante estos días. Allí permanecerá hasta el 30 de septiembre.

La responsable de la sala de infantil tenía apuntada la literatura épica entre los «centros de interese» que quería llevar a cabo en la biblioteca, pero fueron dos becarios que hicieron prácticas en ella este verano, y la cantidad de novedades editoriales sobre el tema, los que terminaron de lanzar la idea. Historiadores los dos y apasionados de la épica, son parte fundamental de ella.

Entre todos eligieron «máis dun cento longo» de libros y películas que poco a poco van desapareciendo de las mesas que componen el rincón mágico de la biblioteca para ser prestados a los niños y paulatinamente sustituidos por otros. Son muchos -aunque todavía no estén contabilizados- los que ya han salido rumbo a diferentes casas de la ciudad. También con dragones. Y también, por supuesto, con hadas.

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