«Lo difícil es dar visibilidad a una película»

La cineasta pontevedresa ganó el Premio Especial Numax por el documental «Una vez fuimos salvajes»


Pontevedra / La Voz

La pontevedresa Carmen Bellas es una de las cineastas emergentes galardonadas en la segunda edición del Festival Internacional Novos Cinemas, que se acaba de celebrar en esta ciudad. Su primer largometraje, Una vez fuimos salvajes, un retrato de la juventud que habita en un barrio periférico de Madrid, compitió en la sección Latexos y obtuvo el Premio Especial Numax. Es licenciada en Medicina, pero su gran pasión es el cine y por ahí ha dirigido sus pasos.

-¿Qué es lo que identifica a los filmes de la sección Latexos, en la que su película resultó premiada?

-El propio festival hizo una definición muy bonita de los filmes de Latexos, «de arrebatada intimidad y fragilidad», en su mayor parte inéditos.

-¿Qué late en «Una vez fuimos salvajes»?

-Es un documental que nació como un encargo. Se trataba de hacer un retrato de la periferia de Madrid, concretamente del barrio de San Cristóbal. Y mientras lo construía, me di cuenta de que trataba de mí, de mi propia infancia y del anhelo de volver a ser niña y de jugar en la calle hasta el atardecer.

-¿Cómo es el barrio que retrata en la película?

-Es un barrio con una tasa de inmigración muy alta, en el que convive gente de distintos países y con mucha población infantil. Un barrio muy castigado por la situación sociodemográfica que vive. Sin embargo, los niños siguen haciendo lo mismo que hacíamos nosotros en los pueblos o en las ciudades de provincia.

-¿El título del filme responde a esa realidad?

-Supongo que responde a esa sensación de vivir a flor de piel, de no tener ningún corsé rígido y, por lo tanto, de poder construir con tu imaginación, simplemente con pequeños detalles, todo un mundo.

-¿Cómo una licenciada en Medicina encontró el camino del cine?

-El cine me gustó mucho desde niña. También porque mis padres son muy cinéfilos y me ponían muchas películas en casa. Me fui a hacer Medicina a Santiago y la verdad es que no me gustaba mucho. No tenía muy claro como salir de ahí y mientras estudiaba organicé un ciclo de cine en la facultad y me apunté a asignaturas de otras carreras que tenían que ver con el audiovisual. Poco a poco acabé Medicina y después empecé a hacer cursos de edición y montaje en Madrid. Me aceptaron en la ECAM, donde me diplomé en dirección cinematográfica. Así emprendí este camino en el que sigo aprendiendo.

-¿Cómo ha vivido la experiencia de Novos Cinemas?

-Desde que acabé la película hasta que se empezó a exhibir pasó un poco de tiempo. Llevo ya unos años trabajando fuera de Galicia y lo que no me podía esperar es que me recibieran tan bien en mi tierra como lo han hecho. Participar en este festival fue una experiencia increíble por el trabajo formativo que hacen, por la cantidad de gente que asiste a las salas y por todo lo que saben de cine. La selección me ha parecido muy buena, he visto películas increíbles y disfrutado de un gran ambiente. Estoy orgullosa de haber podido formar parte de este festival.

-¿Qué películas destacaría de las que ha visto?

-Viola, de Matías Piñeiro, y también me gustó mucho Antonio Um dois três, de Leonardo Mouramateus.

-¿Qué sintió al ser premiada?

-Fue alucinante. Me quedé un poco descolocada. Además, la gente de Numax es buenísima y cuida muchísimo las cintas con la que trabaja.

-¿Qué va a suponer para su película este reconocimiento?

-Visibilidad. Que la película se exhiba más y que más gente tenga acceso a ella en salas. Hacer una película es relativamente sencillo con los medios que tenemos, hasta con un móvil puedes hacerla. Pero que la gente pueda verla en las salas es más complicado. Eso a través de Numax se puede conseguir. El premio consiste en eso, en darle visibilidad a mi trabajo.

-Este es su primer largometraje, pero antes ha hecho cortos.

-He hecho cortos de ficción. Uno de ellos, La visita, que protagoniza María Barranco, es la historia de la relación de una madre y una hija cuando esta vuelve a casa después de vivir fuera. Es un único plano secuencial de 13 minutos, en el que hay una serie de tópicos sobre esa relación materno filial.

-¿Con qué se queda, con la ficción o con el documental?

-Me quedó con que todavía no se nada. Tengo mucho que aprender sobre el proceso y sobre las historias que puedo o que estoy preparada para contar. Mi próximo proyecto tiene pinta de que va a ser un híbrido y se va a situar en esa línea intermedia que divide los dos campos.

-¿Nos puede adelantar algo sobre ese nuevo proyecto?

-No puedo adelantar nada de momento, solo que tiene relación con Galicia.

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