La fe del converso

El gabinete de Fernández Lores asume como proyecto estrella para este mandato la redefinición del complejo lúdico-deportivo de A Parda en el que antes no creyó


El gobierno municipal del BNG en Pontevedra ha pasado del escepticismo a la fe ciega del converso. El desencadenante de semejante traslación ha sido el proyecto de complejo lúdico-deportivo de A Parda. Ha pasado de ser visto como una entelequia a convertirse en el «proyecto estrella del mandato» para Miguel Fernández Lores y equipo. El gabinete nacionalista se abraza al emprendimiento con una fuerza inusitada, solo comparable a la frialdad con que lo observó durante la última década. Ya cuando fue promovido desde la Xunta de Galicia por Pilar Rojo en su etapa como conselleira; ya cuando el socialista Tino Fernández pretendió reenfocarlo, en su etapa como concejal de Deportes.

El BNG ha redescubierto este proyecto y se lo apropia con el silencio cómplice de sectores del PSOE y PP si se confirma que tanto Diputación como Xunta de Galicia aportarán fondos públicos de las respectivas administraciones para cofinanciar una obra que se puede ir a doce millones de euros, según las estimaciones más solventes.

Del ganchete de Pasarón

Con la pontevedresa Pilar Rojo al frente de la Consellería de Familia y Deporte, en el último gobierno de Fraga, la Xunta de Galicia propuso en 2004 construir piscinas al aire libre y demás equipamientos contemplados en el proyecto del complejo lúdico deportivo de A Parda. Esta actuación se contemplaba como «una compensación social» en la ciudad a fin de reequilibrar el enorme esfuerzo económico que asumían las administraciones públicas en la reconstrucción de Pasarón. Miguel Fernández Lores firmó como alcalde aquel convenio en el que nunca terminó de creer.

Finalmente el «marrón» del sobrecoste del nuevo estadio de fútbol se lo «comió» sobre todo Diputación Provincial. Mientras la Xunta de Galicia terminó ahorrándose parte de los casi tres millones de euros que iba a costar el complejo proyectado en de A Parda.

Las obras que se adjudicaron a la constructora Teconsa se paralizaron en 2008 cuando el zarpazo de la crisis cazó a esa firma que dio suspensión de pagos. Los bloques de hormigón abandonados en medio de una silveira al lado de la estación de ferrocarril recuerdan tal incumplimiento. La Xunta nunca tuvo interés en retomar las obras.

El frustrado intento de Tino Fernández

En la legislatura 2011/2015 en el Ayuntamiento, con ocasión del último gabinete municipal coaligado BNG-PSOE, Tino Fernández ostentó la concejalía de Deportes. El socialista intentó resucitar el proyecto de A Parda por lo que ideó aparejarlo a la renovación del contrato de las piscinas de Campolongo. La intención del edil era que, ya fuera la concesionaria Serviocio, ya otra firma potencialmente interesada, acometiesen una severa inversión en A Parda a cambio de la jugosa explotación del centro deportivo de Campolongo, siempre tan concurrido.

Fernández Lores y el sector BNG de aquel gabinete coaligado miró con indiferencia la propuesta del socio que terminó ahogándose entre los sargazos administrativos ya que el concurso quedó desierto y la idea de no prosperó. Su intención era excelente: pretendía una reparación para la ciudad. Pero resultó evidente que las expectativas de negocio que se podían atisbar del potencial uso de unas piscinas al aire libre en esta ciudad no compensaban el esfuerzo económico de seis millones de euros que se exigía por muy rentables que resulten las instalaciones de Campolongo, con 40 años de concesión por delante.

Escribí entonces en este mismo espacio en La Voz de Galicia que «la propuesta de la concejalía de Deportes tiene trastienda pues la reactivación del proyectado centro lúdico-deportivo, lastra una pretendida rentabilidad». El tiempo nos dio la razón.

Aprovechar la coyuntura

Miguel Fernández Lores y Anxos Riveiro han aprovechado ahora una coyuntura favorable para desempolvar, trece años después, el proyecto de A Parda, darle un lustre y presentarlo como «nuevo». Cuentan con que en la Diputación hay un gobierno «amigo» en el que César Mosquera vicepreside y, por tanto, influirá lo necesario para que Carmela Silva apoye económicamente. Y suman que el presidente de la Xunta pretenda invertir en un pabellón deportivo en esta ciudad. Lores persigue redireccionar los dos millones de euros que Feijoo prometió para esa obra deportiva. El viernes. Marta Míguez, Secretaria Xeral para O Deporte, confirmó la posibilidad.

Según el restyling que se le ha dado al proyecto de A Parda, las estructuras existentes no sirven para nada y serán demolidas. La joya de la corona de las actuaciones que se imaginan sería un pabellón modular, como si fuera «un dos en uno» que permita acoger diversas competiciones deportivas indoor como balonmano, baloncesto, voleibol, fútbol sala… y al mismo tiempo servir como «caja mágica» de la gimnasia pontevedresa. El alcalde ha manifestado que se siente en deuda con los siete clubes de esa especialidad deportiva que existen en la ciudad y atisba que, como en el piragüismo y en triatlón, Pontevedra podría ser referente internacional.

La implicación decidida del regidor y su equipo, tanto político como técnico; la colaboración de otras administraciones y la capacidad de endeudamiento financiero que aún tiene el Concello, parecen garantizar que esta puede ser la oportunidad definitiva.

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