Rías Baixas bate su propio récord de exportaciones, con un aumento del 21 %
PONTEVEDRA
La Denominación de Orixe vendió 8,3 millones de botellas, principalmente a EE UU y Reino Unido, cuyo futuro comercial preocupa al Consello Regulador
19 dic 2016 . Actualizado a las 12:48 h.La Denominación de Orixe Rías Baixas acaba de completar un año «espectacular» en lo referente a las exportaciones. En el resto también, pero hasta que no concluya el año natural, el próximo día 31, no se podrán conocer los datos exactos de ventas nacionales. Los responsables del organismo confían en que las cifras arrojen un crecimiento superior al 10 %, pero por el momento lo único contrastado numéricamente es que el albariño avanza en su conquista del mundo y sigue sumando récords. El cierre del ciclo vegetativo de la vid, que abarca desde el 1 de septiembre hasta el 31 de agosto, ha dejado un incremento del 21 % en las exportaciones. «Estamos muy contentos», ha confesado sin reservas el presidente de la DO, Juan Gil, esta mañana en el Pazo de Mugartegui pontevedrés, sede de la entidad. Junto a él estaban la conselleira de Medio Rural, Ethel Vázquez; el secretario general de Rías Baixas, Ramón Huidobro; y el delegado de la Xunta, Xosé Manuel Cores Tourís.
En total fueron 8.320.000 botellas -6.240.000 litros- las que salieron desde Galicia con rumbo a Estados Unidos, en primer lugar, y Reino Unido, Puerto Rico, Méjico y los Países Bajos después. Y lo hicieron, además, al doble de precio del resto de vinos blancos españoles con denominación de origen -a 5,15 euros el litro, en lugar de 2,70-. Es el gran logro, añadió, de un caldo que producen 5.500 familias de una región situada al noroeste de España. Precisamente sobre la incertidumbre del futuro de las relaciones comerciales con los dos primeros países habló Huidobro. Aunque los efectos del brexit todavía no se han dejado notar, la preocupación, sí. «Los mensajes van llegando, y son poco tranquilizadores», admitió, ya que la paridad de ambas monedas «no está favoreciendo». El problema con los norteamericanos, por su parte, radica en que no quieren reconocer la especificidad de los vinos con denominación de origen, postura contra la que luchan desde la UE Francia, Italia y el resto de países productores.