Aasociamos Rías Baixas con un destino turístico vinculado al sol y playa, favorito de parte importante del turismo nacional e internacional que visita Galicia. Y es cierto. Las Rías Baixas marcaron magníficas cifras durante la temporada estival. Pero si ahondamos más y vemos el conjunto del año observaremos que en temporada baja, como puede ser el primer cuatrimestre del año, las Rías Baixas crecieron un 8 % en número de visitantes. ¿Qué nos dicen estos datos? Nos confirman que es un destino con capacidad de desestacionalizarse.
Estamos frente a un destino maduro pero con capacidad de crecimiento, siempre que lo orientemos hacia la diferenciación y la calidad. Mientras la apuesta por el mercado internacional va dando sus frutos, debemos fijar nuestra atención hacia el mercado interior y nacional para disminuir nuestra estacionalidad. Solo entre enero y abril de este año, uno de cada dos visitantes a las Rías Baixas era gallego y el 84 % de las personas que nos eligieron como destino turístico eran de origen nacional.
Somos, pues, un destino que ofrece multitud de opciones para disfrutar de una escapada o de un puente durante todo el año. Contamos con una oferta turística diferenciada que ofrece mucho más que buen tiempo: turismo enogastronómico, musical, deportivo, paisajístico, cultural, patrimonial... En nuestra mano como sector está adaptarnos a estas demandas para seguir en el buen camino.