Bará dejará una amplia cartera de proyectos en marcha en la ciudad

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

La previsible salida del concejal obligará a Lores a reasignar áreas de gobierno

27 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El reparto de áreas de gobierno que se dio en Pontevedra tras las municipales del 2015 situó a Luís Bará como uno de los concejales claves para afrontar el quinto mandato de Miguel Anxo Fernández Lores. La retahíla de competencias que le otorgó el alcalde es amplia: patrimonio histórico; parques, jardines y playas urbanas; iluminación y vías públicas urbanas; movilidad y accesibilidad; vivienda; áreas de rehabilitación integrada; participación social urbana; y la coordinación de las actuaciones en el ámbito urbano.

Por la cantidad de asuntos que gestiona, se antoja que sustituir a Bará en el gobierno local no va a resultar sencillo. Por mucho que, como no se cansan de repetir los dos citados -Lores y Bará- el BNG «ten equipo e ten un banquillo solvente».

El ya diputado electo tomará posesión de su escaño en el Parlamento el 21 de octubre. En ese momento, según recogen los estatutos del BNG, deberá dejar su acta de concejal, ya que en la organización frentista no se permite, salvo casos excepcionales, que una misma persona acumule dos cargos.

Ayer, Bará se ofreció públicamente a simultanear las dos funciones, aun sabiendo que eso no será posible. «Síntome totalmente feliz e realizado na política municipal, pero agora me toca estar noutras responsabilidades -apuntó en presencia de la responsable comarcal del BNG, Eva Vilaverde-. Se de min dependese, intentaría compatibilizar ambas funcións. Pero non depende de min».

Fernández Lores, por tanto, tiene ante sí la tarea de reasignar las áreas que gestiona Bará en el Concello, y no parece probable que recaigan en su sustituto, Enrique Juncal Tilve, que ocupó el número 13 de la candidatura con que concurrió el BNG a las pasadas municipales y carece de experiencia.

Bará dejará una amplia lista de tareas pendientes, muchas de ellas claves en el desarrollo del modelo de ciudad. La peatonalización de las calles del centro y, sobre todo, los cambios de tráfico y del sistema de aparcamiento en superficie que acarreará la medida y afectará a media docena de calles es quizás el trabajo con mayor visibilidad -y polémica- que queda por ejecutar. Pero hay otros. Como la gestión de obras en marcha, como en la calle Javier Puig, el diseño del área de deportes urbanos que se prevé para la pasarela sobre la vía del tren cedida por Fomento en la calle Doce de Novembro, o la mejora del entorno del Carballo de Santa Margarita, «lombos» incluidos.

Además, quien sustituya a Bará tendrá que afrontar también el futuro del puente de O Burgo, que se prevé peatonal y con acciones de recuperación del espacio público en ambas cabeceras.

En el despacho de Bará también está pendiente de ejecutar el proyecto de eliminación del muro de cierre del Hospital Provincial. O el desarrollo del ARI del centro histórico, que incluye una parte de inversión pública que se destinará a rehabilitación de calles del entorno del Campillo.

La gestión del proyecto DUSI, valorado en más de diecisiete millones de euros y que el Concello presentó a la convocatoria de fondos europeos cuya resolución está pendiente desde mayo, es otra de las tareas pendientes que dejará Bará a su sucesor.