Los técnicos municipales determinan cuándo se puede desprecintar la fachada
16 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Situaciones como la vivida en la mañana del pasado miércoles en la plaza de San Xosé, donde varias piedras desprendidas de una fachada cayeron sobre la terraza de una cafetería, ponen en marcha a diversos servicios municipales para garantizar la seguridad en la vía pública. La zona afectada queda inmediatamente precintada, una medida preventiva que no se anula mientras no queda garantizada la ausencia de riesgo. Las acciones para ello pueden ir desde inspecciones oculares de la fachada hasta la exigencia de certificados de seguridad o incluso la posibilidad de que el Concello obligue a que el inmueble afectado tenga que anticipar su Avaliación Técnica -la «ITV» de edificios- aunque no le corresponda por su año de construcción.
Los primeros servicios en entrar en acción son, obviamente, los de emergencias, que se desplazan a la zona y analizan los riesgos. Utilizando un camión escalera para alcanzar la zona de desprendimiento, los bomberos acceden al punto de desprendimiento de piedras o losetas de la fachada y hacen un primer análisis de la situación, retirando si es preciso otros elementos que también amenacen con caer. En el suelo, la Policía Local se encarga de precintar el perímetro afectado. En el caso vivido el pasado miércoles, fue necesario cerrar el velador de una cafetería situada en el bajo del inmueble afectado.
Esa primera inspección de los bomberos da pie a una segunda visita de técnicos municipales, que emiten un informe. Según indicaron ayer fuentes del área municipal de Urbanismo consultadas por La Voz, dicho informe puede llegar a tres conclusiones en función del estado de la fachada. Si no se aprecian daños, se certifica directamente que no existe riesgo de más desprendimientos en la fachada. Si hay daños menores y se considera que la situación puede ser arriesgada para los viandantes, se insta a la comunidad de propietarios a que encarguen una inspección más en profundidad. En ese caso, tendrá que ser una empresa especializada la que repare los daños y certifique la ausencia de riesgo de desprendimiento.
La tercera posibilidad, si el mal estado es alarmante, es obligar a que el edificio adelante su Avaliación Técnica, que analiza en detalle el estado estructural y de las instalaciones de todo el inmueble. Dicha «ITV» entró en vigor hace un par de años y es obligada para los edificios con más de 50 años, aunque se estableció un calendario escalonado. Por ejemplo, el año pasado tuvieron que pasar la «ITV» los inmueble construidos antes de 1943 (un total de 292, de los que presentaron el informe dentro del plazo 167), y este año es obligada para los edificados entre esa fecha y 1953 (un total de 247).
La normativa que rige esta inspección de edificios sustituyó a una ordenanza anterior que obligaba a revisar las fachadas. Esta se puso en marcha en 1999, a raíz de una sucesión de desprendimientos en varios meses de 1998. Uno de estos incidentes incluso provocó la muerte de un joven en la calle Blanco Porto.
Retirado el precinto de la plaza de San Xosé
El último desprendimiento de cascotes en la ciudad afectó a la plaza de San Xosé. Técnicos municipales supervisaron ayer la fachada y certificaron la ausencia inminente de riesgo de más desprendimientos, por lo que a última hora de la mañana se levantó el precinto de la Policía Local que afectaba a la terraza de una cafetería, que fue donde cayeron las piedras. El local prevé retomar hoy su actividad. foto Ramón leiro