«Losers» llega esta tarde a Afundación a las 21 horas de la mano de los actores María Pujalte y Vicente Romero
12 may 2016 . Actualizado a las 05:05 h.María Pujalte (A Coruña, 1966) da vida a Sandra, la mujer que con cerca de 40 años se enamora de Manuel.
-¿Un loser, nace o se hace?
-Un loser se hace. A ver, estamos hablando de dos personajes en nuestra sociedad, de clase media. Sería una pregunta que si te vas a otros países... Pero bueno, ellos se sienten así, perdedores. No saben muy bien si es el mundo el que les pone las etiquetas o son ellos mismos los que se han empezado a creer que son unos perdedores.
-¿Son cada vez más?
-La función es una comedia romántica que habla del encuentro de dos personas que están en la mitad de su vida y que, para ellos, no tiene ni un trabajo demasiado destacable ni una vida demasiado brillante, y lo que es principal es que no han conseguido la pareja, el amor de su vida. En esta función se encuentran y se gustan desde el principio, quieren que les vaya bien y tienen miedo de que una vez más no les vaya bien. Y la función va por aquí.
-En las críticas hablan de que en algún momento pesa el alma de perdedor que tienen.
-Yo creo que Marta Buchaca reflexiona un poco sobre eso, se lo plantea, pero llega un momento en que, o te lo empiezas a creer tú o es una etiqueta que te ponen desde fuera. Ahora es un lenguaje que se lleva mucho, lo de triunfador, perdedor y ganador, que viene de Estados Unidos -ser un loser, un winner-. Pero no es lo mismo tener un desengaño amoroso a los 20 años que que te pase otra vez con 40 y algo. Ellos están ahí y quieren y son muy entusiastas, siguen buscando el amor y tienen miedo a no conseguirlo. Y, como hay flechazo desde el primer momento, es muy divertido ver lo diferentes que son. Son diametralmente opuestos.
-Dicen que todo el mundo se identifica en algún momento de la obra con los personajes, ¿con cuál se idenfitica usted?
-La función está planteada muy pegada a la calle, es muy directa; de hecho, hablamos directamente al público, y trata dos situaciones muy cotidianas que, aunque no las hayas vivido o no te haya pasado eso exactamente, lo reconoces muy bien y puedes recordar algo que tú hayas pasado o alguna escena que hayas vivido, o algún sentimiento de fracaso. Ella es un personaje muy extremado, una tía con muchísima energía, un tsunami. Se cae y se levanta todo el rato, aunque le salga mal, ella palante. En este aspecto me siento identificada con esta actitud frente a la vida.
-¿Los personajes se atraen o es una cuestión de miedo a quedarse solos a cierta edad?
-Es una pregunta que yo no voy a contestar tampoco, porque es verdad, es un planteamiento interesante. Y está abierto a lo que reciba el espectador. No creo que Marta esté planteando que sea por un motivo u otro, lo plantea y ya está, y cada uno que haga la lectura que quiera. Yo tampoco lo tengo claro.
-¿Influye en el ánimo hacer comedia o drama?
-La comedia es un género muy agotador, y más cuando estamos solo dos en el escenario y tenemos el peso de toda la función. Tiene unas normas internas muy claras: el ritmo es fundamental, el tono, la agilidad, la rapidez mental, y siempre son agotadoras. Pero, al mismo tiempo, te cargan mucho la pila, porque el público está recibiendo muy buen humor, energía, risas, y te lo devuelve. Se crea en el teatro una cosa muy íntima entre los que estamos asistiendo a eso que está pasando tan divertido y siempre, por muy cansado que estés, acabas con mucha energía y muy animada.