La caldera y el gimnasio, origen de las fricciones entre entidades
11 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Escenario de competiciones internacionales y campo de entrenamiento para centenares de jóvenes palistas de toda la provincia, menos de una década después de su inauguración el embalse del Pontillón do Castro es el motivo del desencuentro entre la Federación Galega de Piragüismo y el club Verducido Pontillón, que comparte a diario estas instalaciones con clubes de toda la comarca. «Las instalaciones están en mal estado y nos complican un poco la vida», resume José Fariña, tesorero del club.
El último roce entre ambas entidades tuvo lugar hace unas semanas. «No nos dejaban aparcar los coches dentro», clamaba el directivo del club antes de explicar que ese asunto quedó arreglado gracias a la intervención de la Consellería, una institución que se comprometió también a subsanar las numerosas deficiencias que presenta el embalse.
La principal, además de las filtraciones de agua, es el problema con la caldera que impide a los niños hacer uso del agua caliente durante el invierno.
Pero lo que más molestó al club local que integra a unos cuarenta palistas de entre 7 y 18 años, algunos con títulos nacionales en su palmarés, es el desmantelamiento del gimnasio. «Se le estaba dando uso y de la noche para la mañana desaparecieron colchonetas y pesas», denuncia el tesorero del club pontevedrés que reclama su derecho a hacer uso de unas instalaciones que la Xunta les cedió.
«Nos dicen que somos unos privilegiados», afirma Fariña que argumenta que palistas de toda la provincia y del CGTD también entrenan, «cuantos más seamos mejor», concluye el directivo que destaca el buen trato que los palistas dan a las instalaciones.