Homenaje a la misión más dramática de la Brilat

Hasta el viernes se puede visitar en la Subdelegación de Defensa la exposición «Misión: Afganistán»


Pontevedra / La Voz

El teniente Javier González, el sargento José González, los soldados Diego Prado, Iván Vázquez e Idoia Rodríguez, el brigada Juan Andrés Suárez, el cabo Ruben Alonso... Son solo algunos de los nombres de los militares de la Brilat que han perdido la vida en los distintos despliegues de esta unidad en Afganistán. Ahora, la Subdelegación de Defensa en Pontevedra rinde tributo a estos militares y a todos los que, en algún momento dado, expusieron su vida en este país asiático con la muestra «Misión: Afganistán», que desde hoy y hasta el próximo viernes se puede visitar en la sede de la Subdelegación del Paseo de Cervantes.

La exposición se compone de veintisiete imágenes de reconocidos fotoperiodistas y los propios militares desplazados a este escenario de operaciones. Las imágenes de Paco Huertas, Mykel Ayestarán, Pepe Díaz, Miguel Temprano o Manuel Galán, por decir solo unos nombres, comparten espacio con tres infografías y material cedido por la Brilat de sus despliegues en Afganistán. Entre otros «tesoros», restos del Cougar en cuyo accidente perdieron la vida diecisiete militares, doce de ellos de la brigada pontevedresa, o el traje tradicional afgano con el que agasajaron al por entonces coronel Alonso, quien posteriormente asumiría el mando de la Brilat al ascender al grado de general. Además, los asistentes podrán hacerse contemplar un vídeo sobre esta misión.

En su alocución, el subdelegado de Defensa, el coronel Ángel de Miguel Campos, al tiempo que rindió homenaje a todos los militares fallecidos en este país, remarcó que el objetivo de las tropas españolas siempre fue el de ayudar a la población civil.

Por su parte, el general de la Brilat, Luis Cebrián Carbonell, quien también estuvo destinado en Afganistán, resaltó que sus despliegues conformaron «los mejores [recuerdos] de mi carrera, sin lugar a dudas». Destacó, siempre a título personal, asimismo, que «siendo dura como era una operación de combate, fue muy bonita».

No obvió, en este sentido, el dolor que la misión llevó a muchas familias: «La primera vez que estuve presencie la evacuación de algunos cuantos ataúdes, no solo españoles». En su segundo despliegue, «tuve la fortuna de no tener ningún muerto en acción . A pesar de que tuvimos heridos y fuimos objeto de explosivos improvisados en las rutas, no hubo que lamentar ninguna baja, ni ninguna lesión irreversible».

«Creo que refleja muy bien la acción de los soldados, lo que vivimos, lo que vivieron y lo que experimentaron» fue la valoración que hizo el general Cebrián Carbonell tras visitar la exposición.«Ver estas fotos sí te da una idea muy clara del trabajo que habíamos hecho y del mundo en el que nos movíamos».

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