Vanesa Filgueira está a punto de cumplir los 35. Pertenece justo en la franja de edad más castigada por el paro. O lo hacía. Hace cinco meses que se le acabó el paro, después de casi 20 años trabajando -desde los 16- y dos soportando la supuesta inactividad a la que obliga la falta de un empleo. «Fui a decenas de entrevistas y mandé centenares de currículos», pero no hubo forma. «Lo más duro es ir a una entrevista de trabajo y que digan que eres mayor para el puesto y que están buscando a alguien más joven», explica.
De ahí que la pontevedresa se decidiera a ingresar también en el listado de jóvenes que abandonan la cola del Inem. Lo hizo aprovechando, además, uno de sus sueños: tener un negocio propio y, en concreto, ese bar situado frente a la ITV de Bora que siempre le gustó. Fue así como el Troitiño ha pasado a llamarse Tapería O Labrego, y ella a situarse detrás de la barra. Por el momento pasa allí todo el día, pero su idea es «contratar a alguien dentro de poco para poder darme un descanso», adelanta.
Su jornada laboral puede rozar ahora las doce horas, pero admite que prefiere esa intensidad a la incertidumbre del paro. «Nunca lo llevé bien», reconoce, y admite estar encantada con su decisión. «No me arrepiento para nada», asegura.