El Teucro se pone cómodo en casa

Los azules dominaron al Ciudad Encantada, al que llegaron a sacar diez goles de ventaja


Pontevedra / La Voz

La rapidez y la definición del Teucro y el escaso tino de los dos porteros del Globalcaja Ciudad Encantada propiciaron una victoria más que cómoda a los azules. Aunque durante los primeros quince minutos de partido la diferencia entre ambos en el marcador fue más discreta (6-4), a partir del primer cuarto los pontevedreses dominaron sin demasiado sufrimiento. Tan clave como la falta de acierto de los guardametas conquenses fue la brillante actuación de Richi, entre cuyas hazañas ya figura parar cuatro tiros a puerta seguidos en cuestión de tres minutos. Uno de ellos, por cierto, un penalti.

La ventaja de los azules fue incrementántose con el paso de los minutos, hasta estabilizarse ya en el 25 en cuatro goles de media (13-9) y llegar así al descanso (16-12). Los de Cuenca estuvieron lentos desde el minuto uno, en contraste con el ataque dinámico del que tanto presume Quique Domínguez. Y con razón. Los rosas no fueron capaces tampoco de sacar ventaja de la superioridad numérica que les dio la expulsión de dos jugadores durante varios minutos al final del primer tiempo. 

En la segunda parte la situación no hizo más que mejorar; al menos, para los de Quique Domínguez, que a los dos minutos ya se veían siete tantos por delante de los visitantes (19-12), y otros diez más tarde la distancia que los separaba era ya de una decena (24-14). 

Cambios de porteros

El desconcierto entre los conquenses era evidente. Las veces que lograban llegar a la portería contraria veían cómo el balón se detenía antes de tocar la red, o cómo el tiro se alejaba por segundos de su destino. Tampoco  el cambio de portero con el que el técnico del Ciudad Encantada intentó parar el chorreo de goles surtió efecto. Tras una primera parada, el guardameta volvió a caer en casi todos los mismos errores que cometió su predecesor.

Dos tiempos muertos tuvo que pedir el entrenador de los rosas solo en los primeros ocho minutos del segundo tiempo para intentar encontrar el flanco por el que atacar al Teucro. Pero estaba tan escondido que no dieron con él en lo que restó de partido.En ese mismo período de tiempo Richi volvió a parar cinco tiros a portería.

Pero la confianza en uno mismo es un arma de doble filo. Tan pronto los azules sintieron que la cancha era suya, tanto como su superioridad, comenzaron a cometer algunos errores que podrían haberles salido caros. Para empezar, Domínguez optó por dar un descanso a Richi y una oportunidad a Andrés Delgado. La diferencia se notó. El joven paró unos cuantos goles pero encajó algunos otros, aunque no los suficientes como para dar la vuelta al partido. Sí para reducir la ventaja del Teucro desde diez hasta cuatro durante los últimos minutos del partido.

A la mitad

Los jugadores se relajaron, adoptando casi el mismo ritmo que sus contrincantes. El entrenador teucrista tuvo que pedir un par de tiempos muertos para definir la situación. Hasta que se percataron de que no valía la pena dejar pasar una oportunidad de volver a dejar su marca en la pista del pabellón municipal. Durante los últimos cinco minutos se centraron en mantener la distancia, impidiendo que se acortara más. Lo lograron, y se permitieron el lujo, en los últimos segundos, de despedirse de su afición hasta dentro de dos semanas con un par de goles seguidos y cinco de ventaja al Ciudad Encantada.

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