El Xurado Provincial de Montes lleva ya casi un año y medio estudiando a quién reconocer la propiedad del istmo más famoso de las Rías Baixas
16 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.La decisión sobre la titularidad del monte de A Lanzada es como el deshojar de una margarita -que si es de Noalla, que si es de O Grove-, en una espiral administrativa y judicial a la que aún no se le ve el final. Podríamos calificar este conflicto como una maraña, un término que, según la Academia de la Lengua Española, es una «situación o asunto intrincado o de difícil salida».
La disputa entre las comunidades de montes parecía un asunto cerrado de forma definitiva desde que en 1989 el Xurado Provincial de Montes clasificó los terrenos a favor de la parroquia sanxenxina de Noalla. Durante 26 años pareció que todo estaba zanjado, aunque quedaba en el aire un único fleco suelto, el recurso judicial presentado por el Concello de O Grove y que alegaba que no se le había tenido en cuenta en el proceso clasificador.
Si alguien pensó que ese recurso no tendría trascendencia cometió un craso error. El conflicto sobre la titularidad del monte resucitó hace un año y cinco meses, cual los ojos del Guadiana, ese río que se pierde de la vista al hacerse subterráneo para volver a salir a la superficie unos cuantos kilómetros más adelante. Es lo mismo que le pasó al istmo. Un Juzgado de lo Contencioso reabrió la polémica en el 2014 al darle la razón al Concello de O Grove y no solo eso, sino que anuló la clasificación del monte y ordenó al Xurado que se iniciase de cero el proceso administrativo, dando lugar esta vez a que el Ayuntamiento meco se explicase.
El Xurado de Montes anunció la apertura del expediente en abril del 2014. Es un puro trámite administrativo, que se rige por unos principios reglados. Y esos mismos condicionantes exigieron el levantamiento de un nuevo mapa topográfico, realizado a cargo de la comunidad de montes de Noalla y por exigencia del Xurado. Esa planimetría pone los terrenos disputados en coordenadas físicas identificables.
Una portavoz de Medio Rural explicó que los planos que sirvieron para la primera clasificación, ahora anulada, no podían utilizarse esta segunda vez, porque la sentencia judicial exigía empezar todo de nuevo. Esta es la razón de unos planos nuevos que repiten, según Noalla, la misma delimitación de 1989. Y en esa estamos, en la fase de examen de la cartografía por parte de los responsables del Xurado.
¿Cuándo habrá resolución? Esta es la gran pregunta. Han pasado un año y cinco meses desde la apertura del expediente y desde la Xunta se admitió ayer que no tienen ni idea. Las partes afectadas, los comuneros tanto de Noalla como de San Martiño, no la tienen tampoco. Ambos, eso sí, confían en que la decisión les dé la razón.
Posturas irreconciliables
Los sanxenxinos esperan que se repita la decisión de 1989 y el monte se quede a su nombre, mientras que los mecos confían en ganar. En conclusión, la decisión del Xurado no pondrá fin al conflicto, solo servirá para abrir una nueva etapa en la ya casi eterna pugna por el monte de A Lanzada, que va desde Foxos hasta abarcar todo el istmo. El tema acabará, sí o sí, en los tribunales, porque ninguna de las partes está dispuesta a ceder. El monte es indivisible y Noalla no permitirá que no ya el istmo, sino que hasta la ermita más famosa de la ría pase a manos mecas. Los grovenses no aceptarán perder la reclamación del istmo. Y por si fuera poco, esta es solo una de las batallas. Los concellos libran otra guerra paralela por los lindes municipales, pero esa es harina de otro costal, y su solución también va para largo.