Doce recortadores rozaron, sobrevolaron y sorprendieron a los toros en una competición en el coso de San Roque
17 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Son jóvenes, ágiles y atrevidos. Los doce recortadores que participaron ayer en la última cita taurina de este verano en la plaza de Pontevedra dejaron buen sabor de boca entre el público que asistió a ver el espectáculo en el coso de San Roque. Sobre la arena estaban algunos de los mejores del panorama español y todos ellos con algún título en su haber. Los animales fueron toros de Alcurrucén, que pusieron a prueba en más de una ocasión a la osadía de los jóvenes, que aspiraban a conseguir subir a lo más alto del palmarés del concurso de recortadores pontevedrés.
Para aquellos que nunca lo han visto, se trata de una prueba donde la pericia, la destreza, el valor -no exento de una dosis de prudencia- y la buena forma física son fundamentales. Los jóvenes se dividieron en varios grupos que se enfrentaron a un toro -cuando acabó el espectáculo habían pasado cinco animales por la arena-.
Para ganar la aprobación del jurado, y de paso del público, los recortadores se las ingeniaron para acercarse a los toros lo máximo posible, ponerse a tiro de sus astas y engañar al animal que les pasaba al lado, mientras ellos flexionaban a uno u otro lado según las circunstancias, eludiendo a la mole de 400 kilos que los intentaba aprehender. Y por si esto no fuese suficiente, se atrevieron a saltar por encima de los animales bravos, sobrevolándolos en acrobacias que a la mayoría de los presentes nos sería imposible imitar.
En cualquiera de los dos ejercicios se vivieron momentos de riesgo y de atrevimiento sabedores de que los ojos de los expertos los estaban puntuando para seleccionar a los mejores.
Los concursantes procedían de todas partes de España. Eran Óscar Zamorano, Diego Navarrete, Joel Rodríguez, Carlos Garci, Miguel Ángel Mari, Rubén Fernández, Sergio Recuero, Enrique Llopis, Dani Rubio, Roberto García, Javi Edo y Miguel Ángel Sánchez.
El jurado finalmente se decantó por Javier Edo, de Nules (Castellón), al que se reconoció, entre otros méritos, «su ajuste con los toros y su valor».
Con esta competición se da por terminada la jornada taurina de agosto en la ciudad del Lérez hasta el próximo verano.