La Audiencia ratificó la sanción de 3.600 euros al propietario de un bar del casco viejo por este delito
31 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.La Audiencia de Pontevedra ha ratificado la sanción de 3.600 euros impuesta al propietario de un bar del casco urbano de Pontevedra como autor de un delito de abusos sexuales de los que fue víctima una empleada.
Los hechos se remontan a la tarde del 26 de marzo del 2012 cuando el ahora condenado, nacido en Bangladés, requirió la presencia de la trabajadora en el almacén del establecimiento. Una vez allí, el encausado se desabrochó el pantalón siendo empujado por la joven, quien se dio la vuelta con intención de irse. En ese momento, el hostelero la cogió por detrás y, sorpresivamente, le dio un beso en la boca.
Los magistrados avalan que la condena impuesta se sustente únicamente en el testimonio de la víctima y en el del compañero de su madre, quien el día de los hechos acudió a recogerlo. Se la encontró «llorando y muy nerviosa», así como le refirió que su jefe «se había querido propasar». Asimismo, estiman que no resta verosimilitud a la versión de la joven el que no exista informe médico, ya que se trata de hechos que no llevan aparejados lesiones.