¿Puede reanimar alguien con Down?

Remoss concluye que estas personas están capacitadas si reciben formación


pontevedra / la voz

Un proyecto interdisciplinar liderado por el grupo de investigación Remoss (Rendimiento y Motricidad del Salvamento y Socorrismo) de la Universidade de Vigo acaba de demostrar que una persona con síndrome de Down está perfectamente capacitada para ayudar a salvar una vida a través de la reanimación cardiopulmonar (rcp). El estudio, que el pasado jueves recibía la confirmación de que será publicado en la revista Resuscitation -la segunda más importante a nivel mundial en emergencias-, es pionero porque no había literatura científica al respecto, según explica el coordinador del grupo, Roberto Barcala.

El origen del trabajo surgió del interés de Remoss por trasladar a toda la población el aprendizaje de la rcp. Una maniobra sencilla para la que solo se necesita concentración y un poco de fuerza. «La peor rcp es siempre la que no se hace. Digamos que es una habilidad no compleja que cualquier persona puede aprender, no es excluyente, sino inclusiva», subraya el profesor de la Facultade de Ciencias da Educación e do Deporte de Pontevedra. La orientación del grupo, sumada al máster en necesidades educativas específicas que imparte la facultad, dio pie a la colaboración con la uci pediátrica del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), la Escola de Enfermería, el máster en Urgencias y, por supuesto, la Fundación Down Compostela, que «apoyó la iniciativa al 100 %».

Cristina Jorge, una de las personas que participó en la realización del estudio, comenta que era un campo sin explorar. «No había nada publicado que relacionara la capacidad de hacer compresiones con personas con síndrome de Down. Cuando iniciamos el estudio no sabíamos si podían hacerlo porque tienen hipotonía muscular, menos fuerza y no sabíamos si tenían capacidad para concentrarse», apunta Cristina. La conclusión de la investigación es que sí pueden si se les enseña.

La primera intervención en Down Compostela se realizó en abril del 2014 con un grupo de treinta personas con edades comprendidas entre los 15 y los 30 años. «Les mostramos un vídeo, les explicamos en tres minutos lo que era una rcp y pasamos a la práctica con muñecos. Después de 45 minutos de práctica les hicimos el test, todo el mismo día», expone Cristina. Roberto hace hincapié en que de lo que se trata es de darles nociones básicas para mantener las constantes vitales y no abrumarlos.

¿Y los socios de Down Compostela sabían lo que era una rcp? «Bueno, algo sabían por la tele, decían ¿¿sí, es el boca a boca??», recuerda Cristina. «Su reacción no fue distinta a la de cualquier otra persona lega. Con la formación están más capacitados para ayudar, mejor que alguien sin Down y sin formación», tercia Roberto. La experiencia se comparó con otras realizadas con niños de 14 años y adultos de 60. Las personas con síndrome de Down tienen menos fuerza, pero más índice de masa corporal y, por tanto, más peso. Su hipotonía muscular la suplen «con ganas y con su peso, ya que comprimir no es distinto de empujar, no es distinto a mover una mesa». «Hay que incidir en la postura y en cómo aplicar la fuerza», añade Cristina.

Desde Remoss apuntan que la publicación de la investigación en la revista Resuscitation es importante, pero no es ni mucho menos la finalidad. «La publicación es consecuencia del trabajo, y la conclusión del trabajo es que tienen habilidades y pueden salvar vidas», remacha Roberto. Además del coordinador y Cristina, han participado en la investigación Janali Cañas y Cristian Abelairas, junto al colaborador de Remoss Antonio Rodríguez, médico del CHUS.

Concluido el estudio, el grupo quiere continuarlo trasladando la experiencia a más asociaciones de Down -en España se calcula que hay unas 34.000 personas con este síndrome del que es responsable el cromosoma 21- y a otro tipo de discapacidades intelectuales. Remoss ya tiene experiencia con ciegos y trabaja en la actualidad en dos nuevos proyectos. Uno busca acercar el uso de la desfibrilación a niños de 6 años en adelante. Participan 205 alumnos de un centro concertado de la ciudad y se va a ampliar la muestra hasta llegar a los mil escolares. «El futuro es que un niño sepa desfibrilar a una persona», aclara Roberto.

Ahogamiento

El camino pasa por aproximar la rcp a todo el mundo y avanzar en su calidad. Otra vía que el grupo tiene abierta es cuál es el mejor protocolo de rcp tras un ahogamiento. Una investigación que Remoss prevé concluir el próximo mayo y incluye experimentación animal con cerdos -el animal más parecido a hombre-, ya que ese tipo de prácticas no se pueden probar en humanos. Participa el hospital Gregorio Marañón de Madrid, la Facultade de Veterinaria de Lugo y la uci pediátrica del CHUS. Cada año mueren en el mundo medio millón de personas ahogadas, y en España es la segunda causa de muerte por accidente después de los de tráfico.

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