Los facultativos de Montecelo atendieron media docena de intoxicaciones etílicas, mientras que en Caldas un coche se «incrustó» contra un bar
02 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Los responsables de los principales servicios de emergencias coincidieron ayer en señalar que el del 2015 fue uno de los arranques de año más tranquilos que se recuerdan en la comarca. Pese a ello, numerosas incidencias capitalizaron las primeras horas del nuevo año.
Como viene siendo tradicional, el alcohol fue protagonista de una noche en la que miles de pontevedreses salieron a la calle para despedir al 2014. De hecho, en el servicio de Urgencias del Hospital Montecelo se atendieron a media docena de personas aquejadas de intoxicación etílica, así como a otras cuatro que habían sufrido accidentes casuales.
Los facultativos del PAC de A Parda, si bien no tuvieron que asistir a ningún paciente ebrio, sí que tuvieron que atender a dos jóvenes que habían sido agredidos. Tanto desde la Policía Nacional como desde la Jefatura municipal de Pontevedra, reseñaron que este tipo de situaciones fueron escasas. De hecho, desde la Comisaría incidieron en que, aunque se recibieron varias llamadas alertando de reyertas, estas se disolvieron antes de que los agentes interviniesen.
No es de extrañar que desde el Sergas se incidiese en que, en la primera noche del 2015, tuvieron una mayor incidencias los accidentes casuales -caídas o cortes- y los catarros que los excesos de toda índole de una de las citas más esperadas del año.
Y si el alcohol tuvo su cuota de protagonismo este 1 de enero, otro tanto se podría decir de la carretera. El accidente más aparatoso se produjo poco antes de las diez de la mañana cuando un turismo se empotró contra el bar Fermín, en Sequeiros, en la parroquia caldense de Saiar. El conductor estaba acompañado por su mujer y acababan de dejar a una amiga en su casa e iban de regreso a la suya. Sin que se sepa muy bien cómo pasó, acabó perdiendo el control de su turismo que literalmente se incrustó en el local del bar Fermín. Afortunadamente el establecimiento estaba cerrado y aunque el coche tiró la fachada, se llevó por delante sillas y mesas y derribó el pilar que aguanta el tejado, no hubo heridos. Los dos ocupantes del vehículo salieron ilesos, aunque asustados por la incidencia.
El propietario del local, Fermín Canda, explicó: «Non se sabe que pasou, pero o coche entrou no bar, tirou coa porta e a parede e parouno a viga do tellado que caíu sobre el». Precisa que el turismo llegó «ata o mostrador».
Los bomberos de O Salnés, ayudados por Protección Civil de Caldas y el GES de Valga apuntalaron en tejado, lo que permitió sacar el coche, que se había convertido en el único e improvisado pilar que impedía que se viniese abajo el tejado.
Por su parte, en la madrugada de ayer en Arra, otro coche, con un solo ocupante, chocó contra un poste eléctrico y fue trasladado en ambulancia con politraumatismos y posible fractura de una pierna. El día 31 hubo otro herido, en esta ocasión, por la colisión de tres coches en Caldas.