Adiós a la aldea afgana gallega

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Defensa derriba las casetas que la Brilat empleaba para sus maniobras en virtud del convenio firmado con los comuneros el pasado julio

18 dic 2014 . Actualizado a las 14:04 h.

El Ministerio de Defensa inició el pasado lunes las obras de derribo de la conocida como aldea afgana, una construcción levantada en el monte de Muimenta (Salcedo) que albergaba diversas casetas que la Brilat empleaba para sus maniobras militares. Los trabajos, que después de tres jornadas están prácticamente rematados, se ejecutan en virtud del convenio que Defensa y las comunidades de montes de Salcedo, Vilaboa y Figueirido firmaron el pasado 16 de julio en Pontevedra. Gracias a ese acuerdo, comuneros y ministerio enterraban el hacha de guerra tras seis años de disputas por la titularidad de los terrenos de la Brilat y se fijaba el abono de un canon anual por parte de Defensa.

La demolición está siendo seguida de cerca por la comunidad de montes de Salcedo y vecinos de esta parroquia. Su presidente, Fernando Pintos, afirmó ayer que es de agradecer que Defensa acometa el derribo de la aldea afgana en este momento, aunque tenía un plazo de un año y medio para acondicionar la zona. «Ao mellor tivo algo que ver os traballos a prol do monte que nós estamos facendo alí ao lado», apuntó el dirigente de los comuneros. Pintos aludió a una actuación en ocho hectáreas que están acometiendo los comuneros, y para lo que han contratado maquinaria. Consisten en la rehabilitación de caminos, que estaban dañados por maniobras y explosiones, y en la restauración de la superficie del monte para realizar después diversas plantaciones.

El 4 de abril del 2009, los vecinos de Salcedo lograban paralizar las obras que la Brilat ejecutaba en Muimenta. Se trataba de movimientos de tierra para levantar una simulación de una aldea afgana. Entonces también se denunciaron destrozos a la mámoa de Chan da Lagoa, la «única de Salcedo». A pesar de la oposición vecinal, la aldea afgana se construyó. Lo vivido aquellos días fue recordado ayer por los comuneros. «Cando acaben de sacar os escombros teremos que facer un estudo para ver que podemos facer alí. O que está claro é que o monte non vai poder quedar coma antes. Dérrubase algo que nunca se debeu facer aí, e hai que deixar claro que nós nunca cuestionamos a necesidade de facer obras para manobras, pero si a súa ubicación», subrayó Pintos.

Lo que buscan los comuneros es que el monte sea lo más sostenible posible. Además de la explotación de la madera, quieren que sirva también como zona de esparcimiento aprovechando una ruta señalizada por el Concello.