Así son las emprendedoras de hoy

carmen garcía de burgos PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Marián acaba de montar su primera empresa con 63 años. Marta, con 29, está a punto de poner en marcha la segunda. Entre ambas, miles de ideas

12 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Marián Costas estaría a punto de jubilarse si no acabase en realidad de montar un negocio. A sus 63 años la madrileña afincada en Poio -arqueóloga y periodista- tiene una empresa para atraer turistas extranjeros a hacer el Camino Portugués por la costa. Cuando se lo comentó a sus familiares, ni se inmutaron: «Como ya me conocen, dijeron: ??Bueno, pues una cosa más de esta?? -también toco la pandereta-, y dijeron ??esta se ha vuelto loca??. Me apoyan, me ayudan y cuento con su colaboración absoluta».

Marta Lloria tiene menos de la mitad de años que Marián, pero la que va a abrir ahora será su segunda empresa. De moda. La primera, hace año y medio, acaba de cerrar, pero como tiene claro que trabajar por cuenta ajena «no es lo que me sale», va a volver a intentarlo. Esta vez, sin repetir los mismos errores: ni asociarse con otro profesional de su mismo ámbito ni ser demasiado ambicioso. En cuanto a tamaño, porque en cuanto a actividad, quiere crear «una empresa de moda con un producto muy exclusivo de prendas exteriores con calidades específicas».

Medio ambiente vocacional

Son las dos varillas de los extremos de un abanico que deja espacio para abarcar miles de proyectos, como el de Nuria Vázquez, una técnico superior en Química Ambiental, barresa, de 38 años, que tiene una idea: hacer una empresa de educación ambiental. Su motivación es global: «El autoempleo da mucho trabajo, porque te quita sueño y horas de tu vida, pero también te da satisfacciones, porque con el autoempleo y creando tu propia empresa puedes organizarte y pensar en tener una familia en un futuro, y trabajar en algo en lo que tienes una formación, una vocación, un hobby». De hecho, ella hasta ahora no ha podido dedicarse a nada relacionado con lo suyo, el medio ambiente.

Las tres compartieron aula en la Jornada gratuita para mujeres emprendedoras y empresarias de la Cámara de Comercio. También asistió Elisa Fontán, una pontevedresa de 38 años que encarna otro ejemplo del variado puzzle empresarial femenino.

Muebles de familia

Al contrario que el resto de sus compañeras, ella va a convertirse en empresaria «por optimizar costes». Además, no tiene que pensar qué negocio quiere montar ni tiene que buscar clientela. Va a tomar las riendas de la mueblería de su familia: es un relevo generacional. Es su forma de asegurarse una pensión el día de mañana y de mantener la tradición familiar. «Creo que los clientes tienen incluso más cercanía conmigo, porque me ven como una niña», admite.

Tal vez el perfil que más se ajuste a la idea de emprendedora actual sea el de Raquel Pedrouso, también pontevedresa, de 36 años. Ha tenido experiencia previa en firmas privadas y públicas en el departamento de recursos humanos. Aunque las hace, las nóminas y los seguros sociales la alejan de lo que realmente quiere, «una consultora de recursos humanos enfocada al desarrollo de talento de las personas y al entrenamiento en diferentes actividades directivas y de vida».

Todas ellas han emprendido una nueva trayectoria profesional con ilusión. Pero también con algo de temor. Quien tiene experiencia previa, porque sabe «en lo que te metes» y quien no, por eso mismo, por no saberlo. Pero, si les frena algo, no será el miedo.

«El autoempleo da mucho trabajo, te quita sueño, pero también da satisfacciones»

Nuria Vázquez

«Como me conocen, en mi familia dijeron: ??Bueno, una más de esta??. También toco la pandereta»

Marián Costas

«Creo que los clientes más mayores tienen incluso más cercanía conmigo, porque me ven como una niña»

Elisa Fontán