Todo lo que devuelve la marea

María del Carmen García de Burgos Velón
carmen garcía de burgos PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

A la izquierda, los objetos perdidos en Bueu y, a la derecha, los encontrados en Sanxenxo en lo que va de verano.
A la izquierda, los objetos perdidos en Bueu y, a la derecha, los encontrados en Sanxenxo en lo que va de verano. la vozpl sanxenxo

Los almacenes de la Policía Local de los ayuntamientos costeros se llenan cada año de bienes que, a veces, no se recogen por «vergüenza»

01 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Si usted perdiera unas gafas de bucear con una cámara para grabar vídeo incorporada intentaría buscarlas? Hay quien no. O quien no sabe dónde buscarlas. Muchas de las respuestas a los despistes del verano se encuentran en almacenes de distintas dependencias de la Policía Local.

Como la pamela con estampado de leopardo que alguien extravió en alguna de las playas de Sanxenxo y que todavía no ha ido a recoger. O las sandalias con imitación de brillantes que otra mujer -o la misma, a saber, puede que fuera un conjunto de baño para tomar el sol en Silgar- olvidó en el mismo municipio. O como las gafas de buceo que continúan desde hace unas semanas en una habitación de la sede de la Policía municipal de Bueu. Allí permanecen, custodiadas, bajo llave y en compañía de una boya empleada para la pesca submarina, algún chupete y decenas de llaves: de coches, de casas, de garajes y, probablemente, de algún secreto.

Por lo menos ya salieron de allí el trombón y las guitarras que un día aparecieron en el muelle del municipio turístico, y que unos jóvenes pasaron a retirar días más tarde. Y los cochecitos de bebé sobre cuyo paradero sus dueños decidieron no indagar -y fueron donados finalmente-, aún a costa de tener que trabajar la musculatura de los brazos o pagar otros tantos cientos de euros para sustituirlos. «Eu creo que hai xente que non ven por eles porque lle dá vergonza telo perdido», aseguran desde la Policía Local de Sanxenxo.

En Bueu apoyan este argumento y añaden otro: «Hay mucha gente que no sabe dónde tiene que preguntar, puede no ser consciente de que quien haya encontrado lo que perdió lo trajo aquí». Y ambos coinciden en un tercero: a veces resulta casi imposible definir dónde se ha extraviado algo, sea el objeto que sea, tenga el tamaño que tenga y cueste lo que haya costado.

Bien lo saben también en Marín, donde llevan un año aguardando -eso sí, no como consecuencia del verano- a que la empresa que perdió unos walkie talkies (valorados en unos 240 euros) hace un año envíe a alguien a recogerlos. Se les avisó, aseguraron que vendrían a por ellos y allí siguen, sin uso, ya que la ley asegura que para ello es necesario contar con una licencia.

Lástima que de los 34 carnés que guarda la Policía Local de Sanxenxo 28 sean DNIs y los otros 6 sean solo de conducir. Menos mal que aún les quedan otras decenas de móviles que no requieren de más que de un poco de intuición para ser usados y, en caso de mucho aburrimiento, una Nintendo Ds.