El vial costero que enlaza Portonovo con A Lanzada pasará otro verano más sin aceras y con deficiencias en la seguridad vial y sus servicios
17 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.La imagen que se llevan los turistas en la retina cuando circulan por la PO-308 entre Portonovo y A Lanzada un día de sol y playa en el verano es la de miles de coches aparcados en los arcenes y los grupos de turistas y vecinos que, ante la imposibilidad de poder caminar por una acera, se ven forzados a hacerlo por la calzada. La reforma de esta carretera, reclamada por usuarios y Concello desde hace años y comprometida por la Xunta desde al menos cuatro, se hace esperar.
En la terraza de una cafetería de Montalvo, el madrileño Santiago Sebastián, veraneante, se queja de la falta de seguridad. «Había que poner un badén o algo para cuando bajan los coches, la velocidad está limitada, pero muchos conductores pasan de todo», indica. Según su opinión, la falta de aceras es también otra de las carencias de esta carretera, pero no la única. Reclama el pintado de más pasos de cebra, sobre todo en la proximidad de las zonas de playa, porque los que hay son pocos. Para justificar su petición, señala una larga recta sin ninguna señal autorizando el cruce de los peatones.
Edmundo Rionegro, vecino de Montalvo, echa en falta una reforma que compatibilice el párking cerca de las playas y aceras o algún otro sistema que dé tranquilidad a los viandantes. «Desde logo que fai falla reformar a estrada, no verán pasan moitos coches, debera haber algún semáforo, e quizais tamén badenes porque hai coches e motos que pasan bastante rápidos», precisa.
Problemas para andar y cruzar
Justo en ese momento, un grupo de turistas intenta acceder a la playa desde el lado contrario de la carretera. Tuvieron que andar un buen tramo antes de poder cruzar el único paso de cebra que se divisa en el horizonte.
«Esta estrada é un desastre», apunta Sixto, otro vecino de la zona, que ha perdido la cuenta de cuántos años se lleva reclamando la reforma de este vial. Frente a Montalvo, como en gran parte del trazado, no hay sitio ni para el carrito de un bebé ni para que una persona mayor ande con un bastón. «Non hai por onde andar cunha silla de nenos, como non a poñas na cabeza, é imposible aquí», ironiza.
Es una queja que tiene su eco a lo largo de todo el trayecto. Por ejemplo en Canelas, donde trabaja Iván Sevilla, cocinero, quien se queja de la falta de iluminación. Él sí percibe el malestar entre los clientes en su centro hotelero. «A xente reclama beirrarúas, levan anos prometidas e non as dan feito e hai xente que non pode ir andando ata Portonovo e, como non hai seguridade, quédanse aillados nos hoteis», concluye.
crónica la mejora de la PO-308 en sanxenxo