Perseguir «whatsapps» a cañonazos

Si no es delito avisar de un radar, la imputación contra varios pontevedreses por revelación de secretos solo podría sostenerse a raíz de una filtración desde dentro


Pontevedra / La Voz

Hay un revuelo importante estos días en las redes sociales con las noticias sobre las detenciones e imputaciones de varios pontevedreses por avisar a través de WhatsApp sobre la situación de los controles y radares de la Guardia Civil de Tráfico en nuestra provincia. En la edición digital de este periódico, hay una jugosa secuela de comentarios que envían los lectores a propósito de tales informaciones. Y en numerosos foros de Internet por todo el país.

Lo inédito de los hechos suscita cuestionarse algunos aspectos del asunto. Ya sean arrestos y/o imputaciones de hasta cuatro personas en Pontevedra (de momento), sorprende que la acusación principal se sostenga en una supuesta revelación de secretos, el delito que les atribuye la unidad de investigación de la Guardia Civil de Tráfico.

Hay una pregunta preliminar que me parece esencial: ¿Cómo pueden haber accedido unos particulares a listados que detallan controles de tráfico programados por la DGT en la red provincial? En alguna imagen aparece una captura de pantalla con una relación de controles.

El origen

Se informa que la investigación de la Guardia Civil, a través de un grupo especializado, se centra en determinar el origen de la información interna que se puso a circular mediante foros de WhatsApp.

Quiero suponer que los investigadores trabajan sobre diversas hipótesis. Y que una de ellas sea que pueda haber un topo. Alguien que desde dentro de la propia Guardia Civil haya filtrado esa información. No resultaría improbable. Y si así fuera, ¿quién comete un supuesto delito de revelación de secretos? ¿Quien filtra? ¿O quien circula esa información entre sus contactos de WhatsApp?

El aviso no es punible

Hay otro ángulo del asunto completamente diferente, a mi juicio. Parece existir un común convencimiento en que avisar a tus allegados en los chats sobre la situación de un radar -camuflado o no-, o de un control de Tráfico que te has encontrado circulando por una vía, no es punible. Desde luego, no se contempla como tal en la última Ley de Tráfico.

Antaño, entre conductores, se avisaba dando luces. Pero la normativa se modificó y en estos momentos contempla y sanciona esa circunstancia.

Darse aviso entre conductores a través de las redes, a lo mejor, podría ser una práctica moralmente cuestionable en algún aspecto. Frente a ese ejercicio de compartir información, podríamos contraponer actuaciones que irritan a la ciudadanía porque destilan un sospechoso afán recaudatorio: rebuscados controles de velocidad y radares camuflados en sitios inverosímiles en tramos donde el supuesto quebranto de la seguridad vial es muy dudoso. ¿A quién no le ha pasado? Recuerden el reciente episodio de la oleada de multas en Poio por el escorzo de cuello imputado a cuantos conductores habrían girado sus cabezas «a más de 45 grados» sorprendidos por la presencia de un radar en ese punto.

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