Los fieles acudieron a la primera cita anual del santo de Lérez
22 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Los devotos de san Benito no se suelen perder ninguna de las dos citas anuales con el santo más milagreiro. Es más, hay quien le tiene más devoción al de invierno que al de verano, por su carácter más religioso y menos lúdico, sin las aglomeraciones de la romería de julio. La celebración de ayer, 21 de marzo, coincide con el aniversario de la muerte del monje benedictino y anuncia la llegada de la primavera. Sin embargo, esta vez entró con lluvias y el mal tiempo restó cierta afluencia al monasterio de Lérez, sobre todo por la mañana. Se trataba de cumplir con una tradición, muy arraigada en Pontevedra y en otras localidades de la provincia, de pedir los favores del santo para curar las verrugas y otros males de la piel. Pero los ruegos y plegarias en estos tiempos de crisis van más allá de la mera curación y, además de salud, «hay que pedir trabajo». Ese era el sentir general.
El rito del aceite
Las celebraciones litúrgicas comenzaron a las siete de la mañana y se prolongaron hasta última hora de la tarde, incluyendo la procesión del santo cubierto de billetes alrededor del templo a hombros de los vecinos de la parroquia, que tuvo lugar al mediodía. La afluencia de gente fue bastante escalonada durante toda la jornada y en los alrededores del templo benedictino no faltaron los puestos de rosquillas. La recogida del aceite bendecido y milagroso para frotar las afecciones cutáneas, el paso por debajo del altar del santo, pasar el pañuelo por su imagen, los rezos, las misas, las ofrendas de velas, de exvotos, de huevos y de dinero... Los fieles cumplieron con todos los ritos de san Benitiño de Lérez para que se cumplan las peticiones.
Menos fiesta
Un año más quedó demostrada la capacidad de convocatoria que tiene esta celebración, tanto en marzo como en julio. Claro que, como decía una devota, «para pasarlo bien hay que venir a la romería del verano», cuando el recogimiento religioso se mezcla con la fiesta popular en ambas orillas del río Lérez. La festividad de san Benito se celebra en invierno y en verano en muchos muchos municipios de la geografía gallega -Cambados, Meaño, Cuntis, Gondomar, son los ejemplos más próximos-. Pero como dice la canción popular, no hay otro máis milagreiro que San Benitiño de Lérez.