Baile de arena en la ría

Marcos Gago Otero
marcos gago PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

El viento desplazó las dunas y el mar vació unas playas y llenó otras

24 feb 2014 . Actualizado a las 12:28 h.

Bascuas, en Sanxenxo, parece un paraje lunar, vacía completamente de arena y convertida en un litoral de guijarros y rocas. Hay veraneantes que sostienen que en marea baja se ven rocas a las que jamás recuerdan haberse acercado en el verano. Las marcas del musgo y las algas en las rocas revelan hasta que punto las olas vaciaron esta playa, situando la pérdida de arena entre uno o dos metros de altura.

A poca distancia, Pragueira, también en Sanxenxo, ofrece un panorama un poco más favorecedor. Al menos se puede ver arena en una playa donde rocas habitualmente tapadas también se dejan acariciar por los rayos del sol. No es un fenómeno exclusivo del norte de la ría, en Bueu y Marín, al otro lado, las playas de Beluso y de Aguete revelan las incursiones de las olas, que han arrastrado grandes cantidades de arena desde la zona seca hasta el fondo marino. Ese volumen de áridos desaparecido ha ido al fondo de la ría o se ha dispersado por otros puntos del litoral. Los vecinos confían en que el mar de fondo de primavera devuelva el aspecto habitual a sus arenales, mientras que en algunos llevan semanas convertidos en puntos, por así decirlo, de turismo de catástrofes, porque muchos curiosos se acercan para registrar en fotos o con el móvil las desnudas rocas.

En otros arenales ocurre lo contrario. En Silgar, por ejemplo, la playa cubrió los accesos en varias partes y se puede perder la pista de las barandillas de acero ocultas entre la arena. Portomaior, en Bueu, Montalvo, Major, en Sanxenxo, y A Lanzada, tanto en el tramo de este último municipio como en el de O Grove, tienen sistemas dunares que se han visto alterados en gran medida por la fuerza del viento. Arrastrados por rachas de hasta noventa kilómetros por hora en los días más duros de las ciclogénesis, las dunas se han desplazado, invadiendo paseos marítimos, sendas de madera, casetas de vigilancia, baños e incluso las carreteras de servicio.

Ahora, le toca a Marín, Sanxenxo, O Grove y Bueu empezar a reponer los servicios, esperando que la arena vuelva a su curso normal.