Hasta septiembre del 2013 se tenía constancia de 143 hechos, cuando cinco años antes se interpusieron 50 denuncias
17 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Es uno de los rostros de la crisis a decir de muchos de los afectados. Los robos en explotaciones ganaderas y agrícolas, sin llegar a generar el problema social que sí provocan en otras partes del territorio nacional, han experimentado un continuo y paulatino incremento en los últimos años en Pontevedra.
De hecho, las estadísticas que maneja el Ministerio del Interior reflejan que desde el 2008 hasta el día de hoy este tipo de sucesos se han triplicado en las Rías Baixas. Así, a falta de contabilizar los datos del último trimestre del 2013, solo entre enero y septiembre del pasado año la Guardia Civil y la Policía Nacional tuvieron constancia de 143 denuncias, cuando a lo largo de todo el 2012 habían sido 158.
Esta evolución ascendente coincidió, prácticamente, con el estallido de la burbuja inmobiliaria y el inicio de la crisis económica. Los datos oficiales reflejan que si el 2008 se cerró con medio centenar de robos y hurtos en granjas, apenas doce meses más tarde estos delitos ya se incrementaron en la provincia cerca de un 50 % hasta alcanzar los 74 sucesos.
El 2010 mantuvo cifras globales muy similares a las del año anterior -se investigaron 68 denuncias-, mientras que en el 2011 la provincia se situó al límite de la barrera del centenar de robos. Esta frontera se franqueó definitivamente en el 2012, año en el que, por primera vez desde que se realiza este tipo de estadística, Pontevedra fue, además, escenario de un asalto violento en una explotación ganadera o agrícola.
Esta misma circunstancia se volvió a repetir en los nueve primeros meses del 2013, donde se mantuvo la tendencia de los últimos años en cuanto a tipología de las denuncias. Así, de las 143 tramitadas en comisarías o puestos de la Guardia Civil, una gran mayoría, en concreto 82, se refirieron a hurtos al descuido tanto de enseres como de animales o cultivos. Otros 56 casos fueron catalogados por los investigadores como robos con fuerza, ya que los ladrones tuvieron que forzar puertas o ventanas para consumar sus objetivos.
El listado se completa con un fenómeno también relativamente nuevo, como son las sustracciones del interior de los vehículos empleados en las distintas explotaciones -se tuvo conocimiento de dos hurtos y otros tantos robos-, cifras a las que hay que sumar el reseñado robo violento a una de las granjas.