El fiscal mantiene los cargos para los acusados de falsear ITV de atracciones

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

La Guardia Civil insistió ayer en que los hermanos manipulaban las tarjetas de ITV en función de las necesidades de las atracciones feriales

29 ene 2014 . Actualizado a las 16:09 h.

A última hora de esta mañana, el fiscal anunció que mantenía los cargos inicialmente solicitados para los acusados de falsear las tarjetas de inspección técnica de vehículos de centenares de remolques, en su mayoría de atracciones de feria, de toda España. De este modo, solicitó seis años de prisión y multa de 7.200 euros para José Luis López Leiro, a quien aplica la agravante de reincidencia, mientra que para su hermano Carlos y la exmujer de este, María José Sangiao Díaz, pidió cinco años y multa de seis mil euros.

En su resolución, los magistrados de la Audiencia de Pontevedra deberán, asimismo, determinar si acceden a la solicitud del ministerio público de inhabilitar a los tres acusados por un período similar al tiempo de la condena para el ejercicio de la industria de fabricación de remolques.

La investigación

Durante la primera sesión de este juicio celebrada ayer, los testigos de la acusación dejaron entrever que el principio de la oferta y la demanda es lo que parecía mover a los hermanos José Luis y Carlos López Leiro cuando, supuestamente, manipularon las tarjetas de ITV.

Y así, el principal responsable de esta investigación de la Guardia Civil de Pontevedra, adscrito al Grupo de Informes y Apoyo de Tráfico, sostuvo que unos 300 remolques estaban documentados en las sociedades de los acusados, una cifra que calificó de «excesiva» para una empresa local.

También les extrañó la «dispersión geográfica de los vehículos» y el hecho de que fueran tan específicos a la hora de escoger clientela, compuesta mayoritariamente por feriantes y dueños de atracciones de feria. Lo habitual, según remarcó, es que un constructor local tuviese un mercado más limitado, pero, al mismo tiempo, más diversificado.

Su conclusión es que los pontevedreses ofrecían una solución a un problema concreto de los profesionales. Explicó que estos se suelen encontrar en la tesitura de utilizar remolques con características muy concretas, con lo que «no encuentran quien se los fabrique» y homologue.

Esto obliga a que sean los propios feriantes los que, artesanalmente, diseñen unos vehículos, a los que -siempre según la tesis del fiscal-, los pontevedreses, junto con la exmujer de Carlos López, les facilitarían la documentación manipulada. El agente precisó que la legislación española prevé la homologación individualizada de un vehículo, pero es un proceso costoso y complicado, frente al cual los pontevedreses ofertaban algo «más fácil, más cómodo y más barato».

Añadió que, si bien de los talleres de los hermanos no podrían salir tráilers de gran tonelaje -en algún caso, se estimo que la tara de la atracción era de 38.000 kilos cuando el máximo autorizado a los hermanos era de 1.800-, sí que podrían hacerlo los documentos que les darían visos de legalidad. A través de empresas de mensajería, presuntamente, remitían las tarjetas de ITV y las placas metálicas que sus supuestos clientes debían soldar al bastidor.

Con lo que, tal vez, no contaban los Leiro fue con el éxito de su iniciativa. Este guardia civil apuntó que habían recogido testimonios de transportistas que, por el boca a boca, se enteraron de que en Pontevedra había unos hermanos que, con enviarles las dimensiones del remoque, adaptaban la ficha técnica a estas características.

Comparecencia de los acusados

Solo uno de los hermanos, José Luis, reconoció algunas de las acusaciones de la Fiscalía. Tras precisar que en el 2000 sufrió un ictus, mantuvo que, aunque dejó de trabajar, siguió vinculado a la construcción de remolques y, de hecho, mantuvo las autorizaciones de Industria.

Confirmó que, en ocasiones, firmó tarjetas de ITV en blanco, aunque normalmente inspeccionaba todos los remolques, extremo que el instituto armado puso en duda. Con un «es cierto» confirmó que determinadas tarjetas de inspección técnica de vehículos no reflejaban la realidad de los mismos.

Carlos y su exmujer, María José Sangiao Díaz, se desvincularon de las acusaciones y mantuvieron que se limitaron a echar una mano a José Luis, eso sí, sin apartarse de la legalidad.