El colegio Los Sauces incluye entre sus actividades extraescolares el aprendizaje del chino desde la etapa de educación infantil
19 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Desde que Hugo llegó de China con año y medio, sus padres adoptivos, Andrés y Luchi, tenían claro que querían que estudiase su idioma natal para no perder sus raíces. Encontraron la oportunidad en su colegio, Los Sauces, y desde el pasado septiembre este pequeño de cuatro años es uno de los 25 alumnos que asisten a las clases de chino como actividad extraescolar en el centro.
Su caso es singular. Solo hay otro niño chino en la clase y el resto de alumnos son españoles, cuyos progenitores son conscientes de que este es un idioma con futuro, además de con mucho presente. El director del centro, Manuel Casal, explica que estas clases extraescolares, que se dan dos horas a la semana, van ya por su quinto año y con buenos resultados.
«Fundamentalmente fue decisión del centro -explica- por la importancia que veíamos que iba adquiriendo el chino, y la verdad es que tuvo relativa demanda también por parte de los padres y seguramente podríamos ofrecer más posibilidades. Lo que hicimos fue ponerlo en marcha desde pequeños y hemos ido avanzando cursos hacia arriba». Arrancó con alumnos de Infantil y el primer ciclo de Primaria, de forma que ahora mismo ya hay algunos de ellos que están en la ESO.
Este curso, los docentes son Jing Xi Yang, de 24 años y licenciada en Filología Española en China, y Chuchu Xu, de 26 y periodista de formación, que llegan al centro a través de la empresa Sinoescola. «¡Yo ya sé seis palabras!», dice uno de los pequeños con orgullo. «Sabe más», ríen los profesores. Jing Xi explica que lo más difícil de aprender del chino es evidentemente la escritura, de forma que en primer lugar, los niños están aprendiendo a hablar. Para ello se basan en el pinyin, la transcripción fonética a nuestro alfabeto, que les permite identificar de forma sencilla cómo se pronuncia cada palabra. Y por eso comenzar desde edades tempranas es lo más importante: «Están en la edad de construir su propio idioma, como ocurre con el castellano, y tienen ganas de aprender».
Mientras Hugo repite jú zi (naranja) y ping guó (manzana) con ayuda de unas fichas, Jing Xi añade que «en escritura empezamos con nociones como los números, y aquí alguno de los pequeños ya sabe del 1 al 10».
El equipo directivo destaca que la iniciativa «ya está dando resultados» y no descarta que en un futuro el chino se incorpore a la enseñanza como materia curricular «si las circunstancias van conduciendo a ese sentido; a nivel internacional más repercusión que el francés y el alemán va a tener».