«Las mejoras de las edificaciones deberían ser subvencionadas»

Elena Larriba García
Elena larriba PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

RAMON LEIRO

El colectivo apuesta por rehabilitar y mantener lo ya construido, a falta de obra nueva

10 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Pelayo Eyo preside desde el pasado mes de junio el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de la provincia, aunque lleva vinculado a la directiva más de 20 años. Desde hace tres décadas es también el arquitecto técnico del Concello de Cambados, que compagina con el libre ejercicio de su profesión en la capital pontevedresa. Los aparejadores, como los arquitectos, viven un momento muy difícil derivado de la paralización de la construcción y el colapso inmobiliario les ha obligado a reinventarse y a diversificar su trabajo hacia otros campos, como la rehabilitación y el mantenimiento de lo ya edificado.

-Aparejadores, arquitectos técnicos, ingenieros de la edificación ¿Cómo es más correcto llamarles?

-De las tres maneras. El título original era el de aparejador. Se modificó el plan de estudios y pasamos a ser arquitectos técnicos. Y al entrar en Bolonia, nuestro título de grado es Ingeniero de Edificación, entre comillas, porque los ingenieros recurrieron esa denominación universidad a universidad para que se cambiara.

-¿Cómo está afectando la crisis a su colectivo?

-Todas las profesiones que dependían de la construcción están sufriendo con virulencia la crisis, aunque unas más que otras. Lo que tenemos claro es que aquella situación anterior al 2006 no volverá a ser así en la vida. Pero a falta de obra nueva, hay otros campos por los que estamos apostando, como la rehabilitación y el mantenimiento y la mejora de lo ya construido.

-¿Los aparejadores están mejor que los arquitectos?

-Yo creo que nuestra situación es mejor. Los aparejadores y arquitectos técnicos siempre fuimos una profesión más versátil que la de los arquitectos.

-Ustedes tienen en Pontevedra una gran sede colegial que los arquitectos no han podido construir. ¿Está amortizada?

-Nosotros como colegio estamos saneados. Esa sede, que estrenamos en el 2005, la compramos con fondos propios y para la rehabilitación pedimos un hipotecario del 20 %, más o menos, del valor de la obra. No porque en aquel momento no tuviéramos ese dinero, sino para que los que vinieran detrás también participaran de alguna manera en la obra.

-Pero las arcas ya no estarán tan boyantes. ¿Han tenido muchas bajas de colegiados?

-El ámbito del colegio es provincial, aglutina a 700 profesionales y tenemos una delegación en Vigo. Y sí, estamos teniendo bajas, por eso creamos la figura del colegiado no ejerciente que paga la mitad de la cuota, con la mitad de derechos, claro. El presupuesto del colegio pasó de 1.100.000 euros a los 700.000 de ahora, pero ya lo tuvimos más bajo, sobre 600.000 euros.

-¿Cómo sobreviven con la construcción parada? ¿A qué tipo de trabajos se están dedicando, fundamentalmente?

-Mantenimiento de comunidades de propietarios, rehabilitaciones, acondicionamiento de locales, estudios de seguridad para obras en fachadas, legalizaciones, direcciones de obra, tasaciones inmobiliarias, informes periciales, certificaciones de eficiencia energética... Hay campos en el ámbito de la construcción que no se han frenado tanto y la crisis nos está enseñando a amoldarnos al mercado, a centrarnos en otras cosas que no son exclusivamente la obra nueva.

-Arquitectos y aparejadores presionan para que se implante en los concellos la Inspección Técnica de Edificaciones (ITE). ¿El patrimonio edificatorio urbano está tan mal?

-Es una necesidad, sobre todo por seguridad, en los inmuebles más antiguos. No es que esté muy mal, pero sí necesita un mantenimiento y un control de las estructuras e instalaciones. La ITE es obligatoria en todos los ayuntamientos desde el 2002 por la Ley del Suelo de Galicia. Y resulta que la Administración es la primera en incumplir sus propias leyes. El único ayuntamiento en la provincia que tiene en marcha esa ordenanza es Vigo. En Pontevedra estaba prácticamente lista pero ahora tienen que adaptarla a la nueva Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovaciones Urbanas, recientemente aprobada por el Gobierno, que introduce la figura de la Evaluación de Edificios e incluye otras cuestiones de accesibilidad, además del ITE y el certificado energético.

-Esto que para ustedes es una fuente de trabajo e ingresos, para las comunidades de propietarios será un gran gasto en tiempos de crisis. Porque se supone que las inspecciones técnicas les obligarán a hacer obras.

-Se revisa todo y si el informe es desfavorable les indicará las mejoras que tienen que realizar para evitar problemas que pudieran ser causa de ruina estructural o de daños en la vía pública. Las comunidades de propietarios son sensibles a mejorar y renovar sus inmuebles -independientemente de que el Ayuntamiento les obligue a ello- por su propio beneficio, por su tranquilidad y por evitar problemas con las compañías de seguros. Para que esta tendencia se consolide hace falta una normativa legal. Y, además, las mejoras de las edificaciones deberían ser subvencionadas. Nosotros planteamos que se establezca una línea de ayudas para que las comunidades de propietarios puedan ejecutar esas obras, como hay en los cascos históricos. Venimos demandando la ITE desde antes de la crisis de la construcción. Evidentemente, nos genera trabajo, pero no estamos pidiendo nada que no esté en la ley.

-Las certificaciones energéticas están siendo otro gran nicho de trabajo para ustedes y otros profesionales. ¿Hay mucha competencia?

-El control de las certificaciones de eficiencia energética corresponde a la Xunta y cobra una cantidad por esa supervisión. Pero no vemos ese control y asistimos al espectáculo lamentable de ver quién cobra menos por hacer un trabajo que no se puede llamar técnico ni profesional, ya que en muchos casos se realizan esos informes sin ni siquiera visitar la obra a certificar, cuestión del todo inaceptable.

-Cambiando de tema. El Colegio de Aparejadores puso en la picota el Museo da Historia, del que iban a ser vecinos. ¿Cree que fueron mal interpretadas sus alegaciones?

-No íbamos contra el proyecto, íbamos en contra la posibilidad de levantar allí una torre de 14 metros, y creo que, efectivamente, nos malinterpretaron. Al final, fue la crisis la que frustró ese proyecto, como tantos.

-¿Y qué les parecería tener al lado de su sede un crematorio, como se ha planteado?

-Está claro que no es el mejor sitio para una instalación así. Hay un vacío legal sobre los crematorios y sería una barbaridad que por culpa de ese vacío se pudieran montar en cualquier sitio.

Pelayo Eyo Valladares presidente del colegio de aparejadores y arquitectos técnicos

«Las alegaciones al Museo da Historia fueron malinterpretadas»

«La primera en incumplir sus propias leyes es la Administración»

«Nuestra profesión es más versátil y estamos mejor que los arquitectos»